Codicia


Por: Maritza Palma Lozano

¡Entre la vida, hay deseo, pero el deseo no es codicia!
Cuando se pierde la cordura,
no siempre hay droga tan segura,
como la hecha entre papeles y entre metales bien marcados;
no tiene humo, ni olores, nadie sospecha de sus traiciones;
no es invisible, no se esconde, no se compra, no se vende,
es necesaria, quien lo niega, pero adictiva y nadie lo acepta.
No tiene sexo, no es racista,
no sabe quién eres y no le importa.
Es obsesiva, te refugia, te consuela, y te consume,
no importa nada, solo ella,
es insaciable y hasta incurable.
Es tan absurda y dominante.
No es enfermiza, nadie lo cree, ¿o acaso lo es? y nadie lo ve.
Nos turba el camino, nos tuerce el destino.
Se esconde en la ruina, y te agobia el alma entera,
luego la encuentras ¡y qué divina!,
pero después, nada más queda.
“A aquella amiga, cómplice o compañera,
que funciona como droga,
que nos muestra el esplendor, y nos hace tocar el cielo,
que nos enseña todo en vano y nos lo arrebata de las manos,
a aquella sucia y pasajera que deja vacía nuestras vidas.”

codicia

Comparte la publicación
Tweet about this on TwitterEmail this to someonePin on PinterestShare on Google+Share on TumblrShare on LinkedInShare on Facebook

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>