Natagaima: ríos de calor



Fenómeno de El Niño y factores que afectan el sur-oriente del Tolima.

 (Foto: Juan Pablo Acevedo)

Natagaima, terrenos anteriormente aptos para el cultivo de maíz y arroz. (Foto: Juan Pablo Acevedo)

“¿De dónde ustedes vienen… llueve?”, fueron las palabras de una señora de un poco más de 70 años, que a pesar de no haber visto el mundo a través de sus propios ojos, pudo demostrar en solo cinco palabras la realidad que están padeciendo departamentos como el Tolima por la ola de calor.

Escrito por: Juan Pablo Acevedo, María Camila Guzmán y María José Quintero

Fotografía: Juan Pablo Acevedo

Infografía: María Camila Guzmán

 

Dos de la tarde y las calles de Natagaima, aquella localidad al sur del Tolima, se sienten arder. El desolado paisaje a causa de la escasa vegetación se complementa con las empolvadas calles, donde hombres y animales buscan jadeantes cualquier rastro de sombra, pues los 42 grados centígrados que los afectan parecen nunca cesar.  Allí, donde una señora de un poco más de 70 años se cuestiona bajo la sombra de un viejo portón, si estas altas temperaturas con las que debe lidiar a diario, también acongojan al resto del país, o por el contrario, solo son los vestigios que dejaron aquellas lluvias que no ven desde Marzo.

El calor que se llega a sentir en Natagaima es indescriptible, pero podría ser suficiente decir, que es la zona donde se ha registrado la temperatura más alta del país, o como expone uno que otro habitante, el estar situados debajo de un hueco de la capa de ozono y la expansión del desierto de la Tatacoa, ha hecho de este lugar un escenario de calor.

Natagaima. Restos de uno de los incendios forestales que se presentaron en la zona como resultado de las altas temperaturas y las basuras. (Foto: Juan Pablo Acevedo)

El territorio nacional se ha visto afectado por el fenómeno de El Niño y su fuerte ola de calor, sin embargo, Natagaima, un pequeño municipio del Tolima, ha resaltado en esta ocasión, pues cuenta con varios causantes y agravantes de la situación: quebradas que se han visto reducidas a no más que un camino de piedras hirviendo, inconsciencia de quienes arrojan plástico y vidrio a lo poco que queda de la vegetación, las quemas tradicionales, pérdida de cultivos junto al racionamiento de agua y la falta de planeación de los organismos gubernamentales ; hechos que están haciendo de este lugar, una extensión del desierto.

En el 2015, la ola de calor ha llegado a un punto sin precedentes, donde el departamento del Tolima ha registrado grandes pérdidas en producción agrícola y ganadera para la región entera. Tanto así que la recolección de arroz y maíz fue solamente un 30 % de lo esperado y la cosecha del segundo semestre no se dio. Además de la muerte de más de 4.000 cabeza de ganado, por falta de agua y comida, hecho que ha disminuido la producción de leche en casi un 50 % para todo el departamento.

Mapa del departamento de Tolima con sus municipios

Mapa del departamento de Tolima con sus municipios

Al sur-este del departamento del Tolima, a orillas del río Magdalena se encuentra Natagaima, un municipio de 862 kilómetros cuadrados, cuya extensión es equiparable a ocho veces la de París.

Este lugar de aproximadamente 27.000 habitantes, es determinado por su clima cálido, el cual se ha ido incrementando de manera dramática en los últimos años, por los fuertes cambios climáticos que han afectado al país.

La economía de esta zona se basa principalmente en la ganadería y la agricultura, donde el arroz y el maíz son su prioridad.

Las sequías generadas por el fenómeno de El Niño durante este año (2015) han afectado enormemente en múltiples aspectos a Colombia. Algunos de ellos son la falta de agua, disminución en la ganadería y la agricultura y aumento en la cantidad de incendios.

Uno de los focos de estos problemas ha sido el municipio de Natagaima, donde agricultores deben comenzar a cosechar lo poco que queda apenas entrada la madrugada,  porque en la tarde el calor es completamente insoportable e impide cualquier actividad. Según el IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia) la ola de calor ha sido tan intensa que ha llegado a la cifra record de 43 grados centígrados, que es la temperatura máxima registrada en el país desde hace 40 años, además de estar a un grado de los 44 grados centígrados que el cuerpo humano puede soportar.

Donde hubo agua, cenizas quedan 

En Natagaima no cae ni una sola gota de lluvia desde marzo (según el IDEAM los déficits de lluvias superan el 70 % de los promedios históricos), lo cual, ha repercutido en incendios incontrolables de grandes magnitudes a través de las 35 veredas que conforman al municipio. El 90 %  de estos incendios, según el ministro de ambiente Gabriel Vallejo, han sido causados por actividad humana.

La mayoría de los incendios en Natagaima son provocados por los mismos agricultores quienes por cultura han estado habituados a realizar quemas cuando creen que lloverá, con la esperanza de que el pasto vuelva a crecer más verde y con más nutrientes. Esto se convierte en un problema mayor en los momentos de sequía, donde gracias a los vientos secos y la falta de agua estos incendios “controlados” se descontrolan y se vuelven masivos, siendo capaces de arrasar hectáreas de cultivos durante días, lo cual ya ha sucedido varias veces en Natagaima y en Purificación, un municipio a una hora de Natagaima.

Como si lo anterior no fuese suficiente, otro de los causantes de incendios son las  disputas de terrenos o peleas entre vecinos para competir por producción, principalmente en el resguardo indígena ‘El Tambo’ donde se queman los cultivos los unos a los otros y evitan que los bomberos u otro organismo entren a apagar los incendios.

Ernesto Navarro, comandante de bomberos, Natagaima. (Foto: Juan Pablo Acevedo)

Ernesto Navarro, comandante de bomberos, Natagaima. (Foto: Juan Pablo Acevedo)

Según  Ernesto Navarro, comandante del cuerpo de bomberos de Natagaima, resulta casi imposible a los bomberos asistir debidamente todos los incendios que se presentan en las veredas, ya que el personal voluntario es escaso. Además, los equipos que tienen no son suficientes: un carro de bomberos con capacidad de apenas 500 galones y unas instalaciones donde ni siquiera hay alcantarillado.

Sin embargo, los bomberos, junto a la defensa civil, han estado realizando campañas de concientización con los agricultores, que han resultado en una disminución del 40 % de las quemas, afirma el comandante de los bomberos, además de la implementación de ‘Crecimiento Verde’, una estrategia por parte del IDEAM en la que una de las acciones llamada “reducción de la deforestación” desarrolla una campaña para la corresponsabilidad social en la lucha contra incendios forestales.

Tala de árboles: una deforestación progresiva

La gran cantidad de incendios que han sucedido en Natagaima han agravado un problema que se venía presentando desde hace varios años: la deforestación progresiva de la región. La suma de árboles que se han perdido en los últimos años, ya sea gracias a la tala de árboles para la expansión agrícola o por grandes incendios ha generado una desestabilización y desertificación del terreno (sequía a gran escala), esto sucede debido a que eran estos árboles quienes servían de barrera y evitaban que los vientos provenientes del desierto de La Tatacoa golpearan directamente los cultivos y los secasen.

Pérdida de árboles a causa de la expansión agrícola y la fuerte ola de calor.(Foto: Juan Pablo Acevedo)

Este fenómeno no hace más que empeorar la escasez de agua y cultivos, ya que ahora para mantener la producción agrícola se necesita mayor cantidad de agua, agua que ya no hay en la mayoría de arroyos. Según Crisanto Guzmán, técnico ambiental e ingeniero forestal de CORTOLIMA,  en este problema tienen una gran responsabilidad tanto el gobierno nacional como departamental, quienes no han realizado planes a largo plazo para el control de la tala de árboles, no solo en Natagaima sino en todo el departamento, causando en muchas ocasiones talas innecesarias. Esto último significa que a menos que se haga algo al respecto, el fenómeno de desertificación se expandirá en los próximos años por todo el departamento del Tolima.

 

 

 

 

 

 

 

El cauce perdido

Paisaje de 'La Palmita', Natagaima (Foto: Juan Pablo Acevedo)

Paisaje de ‘La Palmita’, Natagaima (Foto: Juan Pablo Acevedo)

Las principales fuentes hídricas de Natagaima y de sus veredas aledañas, se han secado, dejando así al río Anchique, el cual, surte de agua al principal acueducto, con un nivel muy bajo, generando un racionamiento de agua.  ‘La Palmita’, es una de las veredas más afectadas, donde hay restricción de agua que solo permite que llegue el agua potable una o a veces dos horas cada tres días.

La entrada a ‘La Palmita’ tiene la apariencia de un valle africano, está totalmente falto de vegetación, los pocos árboles que se ven están completamente secos y los animales que aún no han muerto están famélicos y hasta los huesos; las lluvias, que desde el mes de marzo abandonaron la región, han hecho que en este lugar prime el ambiente árido.

Esta temporada de calor, ha afectado fuertemente a los habitantes de ‘La Palmita’, que ya sin ninguna esperanza de cultivos para sustento u manutención, han tenido que cambiar su alimentación a lo que puedan producir algunas gallinas.

‘La Palmita’, debido a su ubicación, donde esta es la última antes de llegar a Huila, y la más cercana al desierto de La Tatacoa, ha tenido que sufrir en primera instancia los vestigios de la fuerte ola de calor, donde a pesar de los esfuerzos del cuerpo de bomberos de Natagaima y la defensa civil por suplir con carro tanques a la vereda, la capacidad de estos, no lo ha permitido, dejando a este lugar con una básico de agua, mientras se espera con luz de alarma, que llegue la anhelada temporada de lluvias, para así, recuperar algo del cauce perdido de los ríos.

Les preguntamos a algunos de los habitantes de “La Palmita” cómo estaban viviendo la falta de agua y la muerte de ganado y esto fue lo que dijeron:

Un terreno baldío a la espera de una buena administración

Siendo la quebrada Yaco, o lo que queda de ella y un disminuido río Magdalena las últimas fuentes de agua para los cultivos de Natagaima, no es de sorprenderse pero sí de alarmarse las grandes pérdidas en producción agrícola y ganadera para el municipio.

Escasez de agua en la quebrada Yaco, Natagaima  (Foto: Juan Pablo Acevedo)

Escasez de agua en la quebrada Yaco, Natagaima (Foto: Juan Pablo Acevedo)

Según Uriel Juanias, agrónomo y habitante de Natagaima, en el primer semestre de 2015 el arroz y el maíz bajaron su producción en un 30 % y para el segundo semestre esta cosecha no se dio, siendo este un gran problema para los agricultores que viven y se alimentan de y gracias a sus tierras, quienes ahora deben preocuparse no solo por la cosecha sino la compra de alimentos para suplir lo que su tierra ya no da.

Sin embargo, la baja en la producción del arroz no afectará su precio, ya que, Según Ricardo Sánchez, asistente de investigaciones económicas de FEDEARROZ (Federación Nacional de Arroceros), a pesar de la gran pérdida de cultivo ya advertido por el IDEAM, el Ministerio de Ambiente realizó una campaña que incentiva el almacenamiento del cultivo, el cual permitirá que los precios se mantengan y brinde estabilidad a los productores hasta el final del 2015.

Escuche a Ricardo Sánchez, asistente de investigaciones económicas de FEDEARROZ

La baja producción de arroz se ha visto agravada por la desorganización y falta de planeación en los tiempos y tipos de cosechas. Según Carlos Andrés Álvarez, director territorial del sur-oriente de CORTOLIMA (Corporación Autónoma Regional del Tolima), al no respetar los tiempos y tipos de cosechas para cada época, la producción es mucho menor a la esperada y gasta mayor cantidad de recursos. Esto sucede en gran medida en Natagaima con el arroz, ya que, como es un cultivo que necesita gran cantidad de agua y es cultivado en momentos de la época que no debería, agota rápidamente los recursos que deberían ser destinados a otras actividades. A pesar de que esto sucede desde hace varias décadas, la poca cantidad de agua que queda actualmente, hace que esta problemática sea más notoria.

Según el IGAC (Instituto Geográfico Agustín Codazzi) el 54 % del terreno de todo el departamento del Tolima está siendo mal utilizado.

Otra problemática que rodea a los cultivos de arroz, sobre todo a los que están situados en la rivera del río Magdalena, es el “robo” del agua, según el director territorial del sur-oriente de CORTOLIMA, los productores de arroz que están ubicados en las primeras secciones del río son quienes absorben la mayor cantidad de agua, esto sumado a la época de sequía y a la mala gestión de los tiempos de cosecha hace que no solo el río reduzca su caudal, sino también que en las últimas secciones del Magdalena la cantidad de agua que los cultivos de arroz adquieren es insuficiente para lo que necesita la cosecha y terminen secándose.

Toma de secciones del río Magdalena. Fuente: Investigación propia

Toma de secciones del río Magdalena. Fuente: Investigación propia

La muerte progresiva de un ganado inexistente 

La falta de agua y alimento ha afectado de tal manera a los ganaderos en Natagaima, que en lo corrido de 2015 han muerto más de 4.000 cabezas de ganado, lo que duplica la que era la mayor mortandad de semovientes (bienes que consisten en ganado de cualquier clase) en la historia de Natagaima, la cual, fue producto de una ola de calor en 1997.

Natagaima. Ganado desnutrido.(Foto: Juan Pablo Acevedo)

Lo inviable de la manutención del ganado debido a la falta de agua y alimento, ha hecho que la mayoría de los ganaderos vendan su ganado a un precio mucho menor del que realmente tienen y el poco ganado que aún queda en la región está visiblemente desnutrido y sediento, tanto que se puede ver como sus costillas hacen presión contra su piel.

Juan Manuel Rojas, agricultor y ganadero es uno de los pocos afortunados que tienesu tierra cerca al río Magdalena y aun así debió vender gran parte de su ganado.

Haga click en el reproductor de audio para escuchar a Juan Manuel Rojas, ganadero y ex-alcalde de Natagaima.

 

Sin embargo, según Ismael Zúñiga, subgerente de salud y operación regional de FEDEGAN (Federación Colombiana de Ganaderos), se han implementado dos soluciones para este problema: el primero son campañas de sensibilización orientados a preparar a los ganaderos para próximas épocas de sequía. Y en segundo lugar se encuentran las bodegas; esta estrategia consiste en entregar silo de maíz, silo de caña y mezclagan, que es un suplemento alimenticio que cuenta con el subsidio del 50 % por parte de FEDEGAN. Las bodegas se ubican en cada departamento y en cada municipio del país solo en épocas de crisis y cuentan con la ayuda de los gremios ejecutores de cada región luego de que se genera un convenio partiendo de las necesidades de la zona.

Haga click en el reproductor de audio para escuchar a Andrés Camilo Iguera, profesional 1 de cartera de FEDEGAN

A pesar de todo y con un fenómeno de El Niño que se prevee se intensificará para finales del 2015, las campañas y estrategias que el gobierno tiene trazadas para aminorar el impacto del actual y futuros fenómenos no serán de mucha ayuda si no se establecen modelos claros y a largo plazo sobre los tiempos y tipos de cosechas, la tala de árboles y la desertificación y sobre todo para el aprovechamiento en su totalidad de las capacidades de las tierras no solo en Natagaima, sino en Tolima y en Colombia. Si continúa como hasta ahora la actitud, los próximos fenómenos naturales harán estragos por todo el país y continuarán dejando muerte y grietas en suelos áridos donde alguna vez hubo agua y vida.

 

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