“Los limites de uno parecen estar en la cabeza de otros”


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A mí siempre me ha acompañado el éxito, esa fue la frase con la que este profesor comenzó a relatarme su historia.  Aún tengo los cuadernos de cuando estaba en primero de “chichigua” y recuerdo que tenía una letra hasta bonita, ahora ya no la puedo ver, pero bueno… al decirme esto mi cuerpo quedo helado de solo imaginar lo difícil que sería perder el sentido más importante para el ser humano, la vista.

Saulo Torres,este es un hombre; a sus8 años su vida dio un giro de 360º, un golpe en los ojos le genero una enfermedad conocida como glaucoma que es caracterizada por un aumento de la presión dentro del globo ocular que causa un daño progresivo en la retina y a veces pérdida de la visión, Saulo fue ese “a veces” ya que poco a poco comenzó a perder la vista; primero fueron unas gafas; luego paso por varias operaciones, y siguiendo las indicaciones trotaba 4 horas diarias para sacar los líquidos de sus ojos, “a las 6:00 de la tarde me tocaba entrarme como las gallinas, porque ya no veía de noche” cuenta él.

Después le toco empezar a escribir con marcador y para esa época empezaron aparecer las piedras en el zapato cuando un profesor en medio de un parcial le dice: El examen me lo hace con lápiz y si no, no se lo valgo, sálgase a la luz si quiere, “eso para mí fue muy duro, casi me hace echar de la universidad”, usted está mal orientado, usted no tiene por qué estudiar ingeniería usted va a quedar ciego, Saulo suelta una risa y dice: ya me lo auguraba, como si supiera; usted debería irse a estudiar música, pero a él le gustaban eran las ciencias y defendió su posición diciendo: dígame quién ha visto un electrón, eso no lo ha visto nadie son puros modelos. Y ahí me dice: “Nathalia es que la limitación de uno parece que a veces está en la mente de otros”.

Cuando pasa por sus veinte años pierde la visión en su totalidad; Pero a Saulo eso no lo detuvo y continuo con sus estudios, logro graduarse en ingeniería eléctrica, después hizo una maestría en física, y no hace mucho termino un doctorado en Sistemas. Hoy en día este guerrero de la vida es uno de los profesores más cuchillas de la Universidad Tecnológica de Pereira, amante de su profesión día a día se las ingenia para leer sus correos electrónicos por medio de un programa que ha instalado en su computador y el cual le pronuncia cada movimiento que haga en él, esto le permite tanto escuchar los correos como redactarlos; esa era mi gran duda cuando al contactarlo para realizar mi crónica lo único que me dan es un mensaje electrónico y pensé; pero como va a leer mi correo si no puede ver, pues después de entrevistarlo y ver como lo hace, me dejo con la boca abierta, él tiene en su mente donde queda cada tecla y cada programa de su computador, esto mismo le pasa cuando juega ajedrez, hace las jugadas en la mente y alguien mueve sus fichas; desde los 5 años Saulo aprendió a manejar las piezas del ajedrez, esa es una de sus grandes pasiones, esta habilidad llevó a concursar a un mundial en Moscú, Rusia, en este concurso queda de 12 en el mundo.

En uno de los tantos campeonatos a los que asistió, se topa con un señor ciego que pasa con un perrito, y Saulo le pregunta que cómo lo consiguió, y este señor le cuenta que en Estados Unidos, exactamente en Leader Dogs, osea perros líderes,20150428_162810 copia regalan perritos guía; “yo vi la necesidad de adoptar un perro, estaba muy limitado, en los terminales de transporte ni siquiera era capaz de coger un taxi solo, ni bajar unas escalas, y además de esto la gente me esquivaba y me dejaba con la palabra en la boca, a veces me tocaba esperar horas esperando a que alguien me ayudara” es entonces ahí cuando llega a su vida su fiel y peluda compañera Peage, una Golden retriever; este programa considerado uno de los mejores en el mundo acoge a personas invidentes, crían y educan los perros durante un año para que se conviertan en perros lazarillos; desafortunadamente a los nueve años y medio Peage muere por una infección producida por una garrapata.

Este fue un golpe muy fuerte en la vida de Saulo, Peage había sido cómplice de infinitas aventuras, fuente de importantes logros y ese vacío para él era como sentirse desnudo, desprotegido; por dos años volvió a sentirse como un extraño en las calles, de su amiga solo quedaba ese rígido collar que tantas veces le puso para comenzar un día; después de esto, decide darle paso a una nueva compañera y secomunica de nuevo con Leader Dogs, ahora sus ojos serían los de Roulda o mejor “Bombón” como le dicen de cariño a su labradora negra, lleva dos años con ella, esta educaday con su arnés se convierte en la compañía perfecta, parando antes de cada escalón o antes de cruzar la calle, sin embargo, muchas veces Saulo tiene inconvenientes porque no lo dejan montarse con Bombón en un bus público, es tan irónico que esta perrita tenga pasaporte y pueda montarse en un avión al lado de su amo durante todo el viaje, y en Pereira le vean problema con que suba a un transporte público.

No fue sino que Saulo dijera Bombón para que la perra parara las orejas y se pusiera alerta para ver que necesitaba su amo, se desesperó y empezó a lamerle la mano, y me dice: tiene hambre “usted ya comió en la casa y está muy panzoncita, no puede comer más”, le dice cariñosamente mientras soba su cabeza; la comunicación entre el profesor y su perra es por medio de palabras e indicaciones en inglés; con tono de burla me dice Roulda es muy confianzuda con los carros, ella es muy alegre, y aún le falta aprender a controlar sus impulsos.

 

 

Yo también apague mis ojos

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Después de escuchar todas sus vivencias y ver las dificultades que trae consigo perder la visión, decidí ser testigo, así que me vende los ojos con una pañoleta negra y con ayuda de un excelente guía (Saulo), pase 2 horas a oscuras y aunque mi vista estaba en negativo, todos mis sentidos respiraban y escuchaban colores. Con Bombón atada a mi mano, Saulo yyo Salimos a caminar por la UTP, él quería enseñarme el campus y yo, aunque asustada, estaba dichosa, pasadas las 3:00 de la tarde salimos de su oficina, que queda en el bloque A en un segundo piso, mi primer reto: bajar 40 escaleras a ciegas, perfecto para empezar, por fortuna los primeros 20 escalones no estuvieron tan mal, así que me sentí confiada y antes de terminar la meta tropecé con un estudiante y caí sobre sus libros, me dio mucha vergüenza, pero el estar vendada facilitó que ese momento no se tornara tan incómodo, ya que no pude ver la reacción que tuvo él con mí torpe golpe; con esto pude notar que tal vez sin la vista, un tropiezo o una mirada eran irrelevantes, la única manera de ofendernos sería con la palabra o con un golpe, pero ni los gestos ni las expresiones de las personas que surgieran sobre mi aspecto o hacia mis caídas tendrían efecto en mí, si me hicieran muecas no me importaría, viviría menos del que dirán, porque cambiarían mis prioridades y estaría más preocupada por  intentar no tropezar.

Seguimos nuestro camino y empecé a sentir muchas miradas y murmullos, pero con el paso de los minutos, me comenzaba acostumbrar y a sentir cómodo, por unas horas me sentí liviana, es como crear tu propio universo; al sentarnos en la frutería se acercaron dos estudiantes, les inquietaba saber yo que diablos estaban haciendo, les contamos y quedaron fascinados; poco a poco fui entendiendo a Roulda, está claro que recorrimos toda la universidad en dos horas porque caminábamos a paso tortuga, mi desconfianza no ayudaba mucho, yo llevaba un bolso y me daba susto que me robaran y yo no me diera cuenta, en esos momentos te pasan mil cosas por la cabeza, comencé a sentir el frio del aire por mis mejillas, percibía los olores más inusuales, fue maravilloso y esta experiencia me ha hecho valorar cosas que no veía antes, porque no estaba viendo con los ojos del alma; tropiezos, risas, miedo, todo hizo parte del recorrido, ¿valió la pena? Mi respuesta es Sí, totalmente, sin duda alguna lo haré al menos dos veces por mes, para sentirme libre y dueña de mi pensamiento, para poder crear el rostro de alguien solo con su voz, ya que las cosas más grandes en la vida no se ven, por eso cerramos los ojos cuando soñamos, besamos o lloramos.

Antes solo miraba, después de vendarme aprendí a observar y a interpretar…

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