Siria: un cerco de violencia, represión y censura en la era digital


La atmósfera enjaulada del país árabe es una de las principales causas de su mediatizado conflicto, al que ni siquiera sus habitantes pueden acceder u opinar libremente por internet.

 

Siria, Internet, Guerra Civil

Mezquita de Umayyad o Gran Mezquita de Damasco, antes y durante la guerra. Cable Noticias, 2015

 

Desde finales del siglo pasado, y en la actualidad, el mundo parece haberse convertido en un espacio único homogeneizado. Antes las largas distancias que se necesitaban recorrer para conocer un lugar, su historia, sus problemas y su gente, implicaban altos costos, desgastes y tiempo. No obstante, ahora solo están limitadas al acceso a un dispositivo que ‘simplemente’ se conecte a internet. Algo rutinario y casi monótono, que en muchos lugares, como en Siria, no ha sido tan fácil de experimentar.

La República Árabe Siria, es un país que se ubica en el Oriente Próximo con capital en Damasco, su extensión territorial aproximada es el equivalente a la suma del área que ocupan los departamentos colombianos del Amazonas y el Caquetá.

En la actualidad cuenta con cerca de dieciocho millones de habitantes, en 2012 eran más de veintidós, pero a causa de la guerra civil que afronta desde el 15 de marzo de 2011, pasó a estar entre los seis países del mundo con las tasas más altas de descenso demográfico, pues según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), desde los inicios del conflicto casi seis millones de habitantes han migrado a distintas naciones, generalmente con las que comparte frontera como Israel, Jordania, Irak, Líbano y Turquía; estos últimos han recibido un millón y 3,3 millones de sirios respectivamente.

El 74% de la población, es decir, más de trece millones de personas, practica la rama Suní del Islam. Le siguen los alawitas, chiítas e ismailitas, grupos a los que pertenece el 13% de los habitantes. El cristianismo en sus diferentes confesiones (ortodoxos, maronitas, católicos de rito armenio, siríacos, etc.) solo es practicado por el 10% de los sirios. Y el 3% restante está representado entre drusos y judíos.

Antes de que comenzara la guerra, Siria contaba con altas tasas de desempleo, corrupción, falta de libertad política y constantes represiones por parte del gobierno del presidente Bashar al-Asad, quien sucedió a su padre, Hafez, en 2000.

 

El comienzo de todo

 

La tortura de un grupo de adolescentes a manos de las fuerzas estatales de seguridad, provocó marchas en pro de la democracia, inspiradas por la primavera árabe, a lo largo y ancho del país. La represión de la muchedumbre en las calles causó muertes y agravó aún más la situación que llevó a que los habitantes se armaran para sacar del cargo al presidente.

 

 

La guerra comenzó entre quienes defendían las represiones del gobierno, como el Ejército de Liberación Sirio y quienes se oponían a ello, como la Coalición Nacional de la oposición siria.

Sin embargo, todo se convirtió en una confrontación religiosa cuando los chiitas alauitas, practicantes de la religión del presidente, junto con los grupos islamistas y yihadistas, comenzaron a enfrentarse contra los sunitas, la religión mayoritaria del país.

(Lea también: 7 preguntas para entender el origen de la guerra en Siria que lleva años desangrando al país.)

Este aspecto llamó la atención de los gobiernos internacionales, como el de Turquía y Estados Unidos, en apoyo a los grupos rebeldes y el de Rusia e Irán, en apoyo a los islamistas estatales. La guerra civil sectarista lleva 8 años ejecutándose y según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos entre 2011 y 2018, han muerto cerca de 400.000 personas.

 

Diecinueve años atornillado al poder

 

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Bashar al-Asad (izquierda), actual presidente y Bassel Khartabil (derecha), activista por el libre internet, preso político asesinado. El Intelecto, 2018 y Change.org, 2012

 

El régimen sirio descubrió que a través de internet sus habitantes también podían manifestarse contra el establecimiento, pero contrario a lo que se cree, desde un principio no consideró desconectar totalmente la nación de la conexión, porque debía aprovecharla para usarla a su favor y en contra de los opositores. Así que la mejor manera que encontró fue la censura selectiva de las búsquedas que se hacían por los navegadores.

De esta manera, a través de las oficinas de telecomunicaciones junto con sus actividades de ciberespionaje, ha logrado controlar a más de cinco millones de ciudadanos. Debido a tal práctica, periodistas e internautas han sido capturados por las fuerzas estatales.

El régimen bloquea el envío de correos electrónicos al extranjero, datos encriptados, redirecciona la mayoría de las búsquedas como errores de red, interfiere las conexiones seguras (Https), no permite el acceso a páginas con el dominio ‘.il’, de Israel o a cualquiera de los registros IP israelíes.

(Relacionados con el tema: Contra Internet: Siria, Irán, China…)

Además, las redes sociales como Facebook, Metacafe y Skype han sufrido bloqueos específicos, mayoritariamente en relación con las cuentas que tienen mensajes o nombres cercanos con la revolución de la oposición. Pero el gobierno ha ahondado más en la censura de internet, pues ha bloqueado las búsquedas relacionadas con las palabras: proxy, hotspotshield, ultrareach ultrasurf, conceptos relacionados con servicios tecnológicos anticensura.

No obstante, los registros de manipulación de las conexiones a internet vienen desde antes del establecimiento del conflicto civil y parten desde la llegada ‘tardía’ de internet a esta zona de contrastes áridos y bélicos.

 

Síra: dos décadas de censura

Ahora póngase a prueba: Test: ¿cuánto sabes de la guerra de Siria?

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