Minas antipersona, una amenaza oculta


Más de 11.000 colombianos han sido víctimas de minas antipersona y de artefactos explosivos improvisados, hecho que posiciona a Colombia dentro de los países más minados del mundo junto a Afganistán y Camboya.

Agencia EFE. Homenaje a las victimas antipersona en Colombia. [Fotografía]. Recuperado de https://bit.ly/2HTNwrh

Agencia EFE. Homenaje a las victimas antipersona en Colombia. [Fotografía]. Recuperado de https://bit.ly/2HTNwrh

Durante más de 50 años Colombia ha experimentado un fuerte conflicto armado a causa de las organizaciones guerrilleras y paramilitares que están presentes en 31 de los 32 departamentos del país, las cuales han afectado a los colombianos a través de la intimidación y realización de hechos abominables como asesinatos, violaciones, reclutamientos y secuestros, que han vulnerado sin discriminación alguna sus derechos fundamentales.

Una de las estrategias de los grupos armados que más estragos le ha causado a la fuerza púbica y a la población civil colombiana son las minas antipersona, las cuales han ocasionado la muerte de miles de colombianos inocentes, con el objetivo de mantener los territorios fuera del alcance del ejército, para realizar operaciones militares y para facilitar el cultivo, procesamiento y la distribución ilegal de narcóticos.

El narcotráfico, una variable para ubicar minas antipersona

De acuerdo al conjunto de datos “Situación Víctimas Minas Antipersonal en Colombia” ofrecido por el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, en Colombia desde 1990 hasta 2019 hay un registro total de 11.699 víctimas de minas antipersona (MAP)  y de municiones sin explosionar (MUSE), una cifra alarmante que pone a Colombia dentro de los primeros lugares en las listas de los países más minados del mundo junto a Afganistán y Camboya. Ver más

Cada uno de los departamentos del país han sido afectados por este flagelo; sin embargo, los cinco departamentos con mayor número de víctimas a causa de minas antipersona son Antioquia, Meta, Caquetá, Nariño y Norte de Santander, en los cuales se han concentrado mayoritariamente las operaciones de los grupos armados; en contraste, los menos afectados son Guainía, Amazonas, Atlántico, Vichada y Risaralda.

 
De estas 11.699 víctimas de minas antipersona, 9.409 resultaron heridas después del accidente y 2.290 fallecieron, siendo Antioquia el departamento con mayor número de víctimas registrado en ambos casos. En segundo lugar se encuentra el Meta, con un total de 940 heridos y Nariño con un total de 221 muertos.


 

De acuerdo al portal VerdadAbierta, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (ahora conocidas como el partido político FARC), según el informe de Monitor de Minas Terrestres del 2009, se convirtió en el grupo armado ilegal que más uso hizo de las minas antipersona en el mundo al lado de los Tigres Tamiles de Sri Lanka y el Ejército de Liberación de Karen de Myanmar, una situación deshonrosa para el país que pese a los años ha sido difícil de superar.

De igual manera, algunos informes arrojan que en Colombia podrían existir cerca de 50.000 y 100.000 artefactos instalados en las selvas y cerca de la población rural, lo cual evidencia que el territorio colombiano se encuentra abatido por una amenaza oculta, responsable de miles de víctimas militares (7.119 casos) y civiles (4.580 casos).

Hasta el momento los indígenas son el grupo étnico más afectado por este flagelo, 395 indígenas han sido víctimas por accidentes de MAP y MUSE, lo cual representa un 3% del total de víctimas general; sin embargo, al ser un grupo étnico minoritario en Colombia, las minas antipersona representan un gran problema para los indígenas, ya que se estima que 32%  de las victimas fallecen por causa del accidente.

De acuerdo al conjunto de datos “Situación Víctimas Minas Antipersonal en Colombia”, la mayoría de víctimas de minas antipersona se encuentran en el rango de edad mayor de 18 años, con un total de 10.501 casos registrados durante el periodo 1990 -2019 y un total de 1.198 casos registrados en el rango de edad menor de 18 años, lo cual evidencia el riesgo que a diario deben enfrentar miles de personas y menores en el país, que se ven obligados a llevar una vida cohibida por temor a morir o sufrir un accidente por minas antipersona.

 

 

Desafortunadamente, el uso indiscriminado de minas antipersona en las zonas rurales hace que de la población civil, los campesinos sean los más afectados por esta problemática nacional, que en muchos casos restringe el acceso a servicios públicos como la salud y la educación o la satisfacción de las necesidades básicas como la obtención de alimentos y de agua, pues muchos de ellos han sido víctimas mientras se encontraban realizando actividades cotidianas de agricultura, ganadería, caza o pesca.  A continuación se presenta la gráfica de las actividades previas al accidente por minas antipersona a lo largo y ancho del territorio colombiano.

 

 

De acuerdo al periódico El Espectador, según el informe anual ‘Monitor de Minas Antipersonal 2018’, el número de víctimas por minas antipersona en Colombia aumentó un 300% en lo corrido del año 2018, en el cual se registraron 180 víctimas, un aumento significativo respecto al 2017 donde se registraron 56 víctimas a causa de esta problemática.

Siendo de esta manera el 2017 el año en el que se alcanzó el nivel más bajo en toda la historia de Colombia en cuanto a víctimas de minas antipersona y el 2006 como el año con mayor número de casos registrados.

 


 

Al respecto del notable incremento de víctimas durante el año 2018, el director de la Campaña Colombiana Contra Minas, Álvaro Jiménez, explicó que: “El país está presentando nuevamente un incremento por accidentalidad de minas asociado a la disputa por el control del territorio de grupos al margen de la ley como las disidencias de las Farc, el ELN, bandas del Clan de Golfo, las Autodefensas Gaitanistas, los Caparrapos y los Tijuaneros” y expresó que no se logrará cumplir con el acuerdo pactado en el Tratado de Ottawa (1997), donde el país asumió la  obligación de acabar con todas las minas antipersonales antes del 1 de marzo de 2021. Mientras tanto, miles de campesinos, civiles y militares del país añoran el día en que los campos sean productivos y libres de esta gran amenaza.

 

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