“Se sube o lo subo”


Foto por: Brenda Valentina Vanegas Mora

 

“Se sube o lo subo” 

-Una travesía a la reintegración-

En ese instante Alejandro sintió que el corazón se le va a salir del pecho, mientras este procesaba lo que había escuchado, la misma voz repite con más fuerza: “por su bien súbase”, inmediatamente lo obligan a dejar aquella bicicleta que le había costado casi un sueldo y se sube a una camioneta, sin saber cómo cambiaría su vida desde ese momento.

Luis Alejandro Acosta exintegrante de las Autodefensas Unidas por Colombia (AUC), fue llevado a la fuerza y sin tener idea cual iba a ser su destino, él solo escuchaba como hablaban entre ellos y lo trasportaban de un lugar a otro. Su incertidumbre cada vez crecía más. Quien antes era el encargado de los domicilios de una farmacia en Villavicencio, se convirtió en ‘el doctor’, miles de vidas dependían de él y sus conocimientos, los cuales no eran muchos.

El blanco perfecto…

Acosta se convirtió en el blanco perfecto solo por ser domicilio en una farmacia, sus secuestradores asociaron con farmacéutica, con salud…por eso pensaron que era el adecuado para ‘aliviar’ a los combatientes de las AUC. Sin darse cuenta ‘Wilson’ como fue llamado desde entonces y con sus escasos conocimientos gracias a que se encontraba estudiando un curso de enfermería en la Cruz Roja, pudo sobrevivir.

 

Como él hay ciento de personas que han formado parte de los grupos ilegales armados por azar, sin ser su voluntad; simplemente se convierten en víctimas de aquellas personas que se creyeron con el derecho de decidir por ellos y manejar sus vidas a su antojo bajo amenaza.

Pero ésta no es la única causa de ingreso a estos grupos, hay varias, entre esas la de pasar de ser víctima a victimario por decisión propia. Ese es el caso de Camilo Andrés Castañeda Higuita, exencargado y político social de las AUC, quien escogió esta vida por su pasado y dolor dentro de su familia, como fue la muerte de su hermano y la violación de su hermana, lo que según dijo, ocasionó rencor en su interior. Asegura que pese a que no es una etapa de su vida que lo enorgullezca, lo ha llevado a tener cambios profundos.        

¡Un nuevo comienzo!

Aunque ni Acosta ni Castañeda se conocieron en el grupo armado, ni tuvieron conocimiento de la existencia del otro, algo los une: la desmovilización.

Foto por: Vanesa Aponte Otero

         

Camilo Andrés se desmovilizó por voluntad propia y Luis Alejandro sin darse cuenta de lo que estaba pasando (porque de la misma manera que se lo llevaron sin saber nada, así igual le tocó caminar por una semana entera, hasta llegar a una finca y darse cuenta que se estaba desmovilizando), después de 4 años de convivir en las AUC, el grupo armado decide tomar la decisión justo en el momento en que Alejandro estaba ya planeando una huida perfecta.

Al igual que ellos dos, en Colombia cada año se desmovilizan unas mil personas, así lo afirmó Paulo Andrés Serna Gómez, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) de Antioquia, “cada persona pasa por un proceso psico-social que puede durar de seis meses a 6 años”, explicó.

Fue precisamente esta entidad en Medellín la que recibió a Alejandro y Camilo, brindándoles una educación en el Centro de Formación para la Paz y la Reconciliación (CEPAR), ayuda psicológica personalizada, ayudándolos a salir adelante ya que el propósito de la educación es formar para el trabajo, no solo en capacidades, sino en actitudes humanas.

“El proceso consiste en tres etapas que son: etapa de estabilización, básica y avanzada, con un enfoque en el proyecto de vida. Se reintegran a la vida social con un 75% de confiabilidad de no reincidir en la vida delictiva; proponiendo nuevos cambios en sus comunidades que empiezan por las 80 horas de servicio social, que les permite escoger su lugar y labor. Haciendo una campaña de tolerancia social para la inclusión de aquellas personas que han decidido a enderezar sus vidas. Por lo que lleva del año van aproximadamente 4.600 personas desmovilizadas, 1946 en este proceso, y 1444 culminadas”, señaló Serna Gómez.

Dentro de este Centro de Formación existen unos rangos de promotores, quienes son los encargados de concientizar a las personas dentro de las instituciones educativas y laborales para la tolerancia, respeto y aceptación de los desmovilizados. Alejandro es promotor 2 y  se encarga de ir a las empresas a contar su historia de vida resumida para mostrarse como ejemplo de los desmovilizados, ya que asegura que aún se tiene un estigma social cuando se habla de  ese tema, y la mayoría de ellos prefieren callar su pasado que aceptar su reinserción y perder de pronto un trabajo que lograron conseguir por esfuerzo propio. Muchos temen que los señalen y dejen de verlos como lo que son para señalarlos por su pasado.

Paso a paso


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“El camino no fue fácil”, asegura Guillermo Gaviria uno de los fundadores del proceso,  “en un inicio lo más importante era tener este grupo de personas integrados en la sociedad lo más pronto posible, así que por medio de la alcaldía y algunas empresas de Medellín, se lograron vincular 400 personas en la vida laboral, esto arroja el primer paso para el cambio, ya que ambos lados estábamos equivocados en la forma que se estaba realizando este proceso “ yo no me desmovilice pa´ barrer”, fue una de las aclaraciones que nos llegaban por parte de estas personas, y era entendible ya que la mayoría de sus vidas estuvieron al mando de un jefe que las únicas ordenes eran con fines delictivos, nos dimos cuenta del grado de analfabetismo funcional,( son aquellas personas que saben las palabras de un texto pero no su significado contextual)”.

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Foto por: Maria Camila Cardona Rivera

Foto por: Maria Camila Cardona Rivera

 

 Según dijo, también resaltaron asuntos como la falta de trabajo en equipo, los aprendizajes previos sobre el cargo que desempeñaban, el auto-cuidado y la presentación personal, “ya que el hecho de trabajar en el  monte nunca los obligo a tener auto- cuidado ni mucho menos tener conciencia  de una higiene diaria”.

Sena señaló, que de esta forma las empresas se frustraron ya que no se esperaba encontrar con tantas falencias, “pero el error yace en nosotros mismos como actores sociales en capacidad de brindar ayuda a estas personas, en suponer y no trabajar desde la empatía de cada individuo”.

Así nace un nuevo desenlace para estas personas con 4 diplomados especiales, de lecto-escritura, lógica matemática, civilidad, proyecto de vida. Pasando por un filtro psico-social no solo el individuo, también su familia y su comunidad. Con el objetivo no solo que la persona creyera en si misma sino su comunidad abriera espacios para la integración. Un año y medio.

 

El programa Paz y Reconciliación generó nuevas relación con la sociedad, rompiendo los vínculos anteriores con nuevas actividades para la reincorporación a la civilidad, permitiendo no solo una mejor calidad de vida para estas personas, sino también dándoles una oportunidad para concientizar y rechazar la discriminación a los desmovilizados, a que tomen sus ejemplo de vida como consejo para no llegar al mismo lugar que ellos y devolviendo a la sociedad de alguna manera, la labor que la ACR ha hecho por ellos.

El trabajo social para estos dos personajes, se convirtió en la vida y su pasión ahora es ayudar a los otros. Tanto Camilo que orienta a los niños de la escuela de fútbol y a la comuna 13 donde vive, como Luis Alejandro quien aboga por los otros desmovilizados ante instituciones fomentando la tolerancia y la integración.

 

kjadbsc

Etapas de re-inserción
por Vanesa Aponte

proceso de re-inserción por Camila Cardona

Estadisticas de re-inserción por Camila Cardona


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