La población LGTBI también son hijos de La guerra


Pasto, es la tercera ciudad en Colombia con mayor recepción de víctimas después de Bogotá ocupando el primer lugar seguido por Buenaventura, Valle.  Según lo indica  Tatiana Delgado Garzón Coordinadora Punto de Atención a Víctimas de Nariño.

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Foto tomada por: Cristhian Cortés

Colombia ha venido sufriendo una guerra de más de 50 años, la cual ha marcado la vida de más de la mitad de sus habitantes, dejando secuelas en quienes han sido sus víctimas principales, pero de este conflicto hay quienes deciden buscar el perdón y la reintegración, por otra parte  hay quienes buscan hacer  sentir el odio y el rencor por medio de la violencia.

El inicio de esta historia tiene origen en San Luis,ubicado en la subregión oriente en el departamento de Antioquia, compuesto por 10.939 habitantes quienes han vivido en carne propia el impacto del conflicto armado desde la década de los 60. Conforme explica el  Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH en el  documento Algunos Indicadores Sobre la Situación de los Derechos Humanos en Antioquia actualizado en Febrero del 2005. Desde dicha década  los campesinos de oriente antioqueño han sufrido de masacres, desapariciones, desplazamientos y reclutamiento forzado por parte del ELN, del frente 9 de las Farc, del Bloque Metro y Cacique Nutibara.

MAPA SAN LUIS

Tomado de: La página web de la Alcaldía de San Luis – Antioquia

Hace 30 años en ese municipio nació Crhistian Camilo González, quien según dijo llevaba  una vida en el campo llena de paz y tranquilidad junto a sus padres y hermanas, sin embargo,  dejaría de ser un niño feliz y sonriente, para más adelante renacer como una mujer marcada por el conflicto.

“Christian y su familia no fueron la excepción en este caso, habitaban en la vereda Sopetrán junto con otras familias, pero a la vez  territorio de las Farc; un día con la edad de 14 años Christian junto con dos vecinos fueron reclutados y llevados a  ‘La escuela’ en ese entonces un lugar de entrenamiento, manejo de armas e ideologías políticas”, cuenta Andrés Bermúdez, en su artículo Cristina y la Trans-formación Política de Pasto, publicado en en el portal  La Silla Vacía.

Cuenta la victima que  al ser reclutado junto con otros jóvenes de inmediato fueron instalados ya en el lugar de entrenamiento, donde comenzaron a enseñarles el por qué de la guerra y las derivadas funciones que debían cumplir; sin marcha  atrás y resignado a vivir su destino Christian sabía desde el principio que sufriría más que los otros jóvenes, debido a su delicada forma de comportarse e indiscutible gusto por los hombres. Sin embargo, esto no fue impedimento para convertirse en el favorito  de algunos comandantes del frente 9 de las Farc.

Según cuenta  Andrés Bermúdez en su articulo, Christian Sufrió en ese entonces  todo tipo de abusos en el tiempo que estuvo reclutado; pero nunca perdió la esperanza de volver hacer libre. Un día después de un largo tiempo logró  escaparse del infierno en el que se encontraba en ese entonces, fue enviado de regreso a su vereda como miliciano informante, sin pensarlo dos veces esta fue su oportunidad para escaparse, pero también el momento de afrontar una nueva vida.

La primera vez que la vi,  su aspecto físico reflejaba  el paralelo entre un  hombre y una  mujer, claramente su parte femenina era más notable; pero todavía tenía un toque en su esencia de  lo que fue en un pasado. Me dirigí hacia ella dando un gran saludo y un fuerte abrazo, le pregunté que cómo estaba y con una voz ronca pero delicada me respondió “Más que bien”. No aguante la curiosidad así que comencé preguntando por el origen de su transformación, en ese preciso momento agacho la cabeza,  juntó los brazos como sinónimo de frío y dijo con una mirada llena de misterio  ”Si le cuento mi historia completa se nos va toda la tarde JA JA JA además darían ganas de llorar”expresó la víctima.

Marcas de tiempo

Como Christian varios niños han sufrido el horror de ser reclutados, muchos de ellos sobrevive al horror de la guerra, pero la gran mayoría continúan siendo víctimas de este conflicto, afirmó Rubi Medina coordinadora administrativa del ICBF (Instituto de Bienestar Familiar) . Por otra parte en Colombia La Unidad para Atención de Víctimas  tiene registro de 7.722 menores de edad reclutados entre el año 1986 y el 1 de noviembre del 2014; desde 1999 y enero del 2015 el ICBF   ha tenido 5.708 menores provenientes grupos armados,  por otra parte el ICBF muestran que desde 1999 hasta el 31 de marzo 2016,  la cifra aumentó a un 5.969 menores

El ICBF es el principal centro encargado de recibir a los niños y niñas desmovilizados del país, realizando los procesos de restablecimiento de derechos y reparación integral de niños, niñas, adolescentes víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado, acompañamiento psicológico, los derivados talleres y procesos a desarrollar, garantizando la ‘No repetición’  que son las medidas que se deben tomar para evitar las graves violaciones de los derechos humanos y las infracciones al Derecho Internacional Humanitario asociadas al conflicto armado.

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Foto tomada de la Página en Línea de Unidad Para las Víctimas

Según comentó Christian que  en ese entonces  desconocía cuáles eran sus derechos como ciudadano y principalmente como menor de edad. Al regresar a su hogar, ya no era el mismo niño de 14 años que se habían llevado, tenía 15 años y su identidad sexual era más notable y expresiva de lo que recordaban sus familiares. Fue enviado por sus padres  a la ciudad de Cali como medio de protección a vivir con uno de sus tíos, pero ahí es donde comienza su nueva travesía. En ese momento toma la decisión de cambiar su físico completamente; su cabello fue reemplazado por unas largas extensiones negras, su rostro lo maquillaba hasta lograr un contorno a una alucinante delicadeza femenina, sus atuendos dejaron de ser pantalones largos y camisas para ser  suplantados por faldas y blusas cortas, desde ese mismo instante   dándole un nuevo horizonte a su vida  como Darla Cristian González una mujer  víctima del conflicto armado en Colombia. Debido a la ignorancia y sin ver  más alternativas en su camino Cristina en el 2009 comenzó a prostituirse  en las calles de Cali y con el paso de los años se dirigió a ciudades como: Pereira, Manizales, Armenia, Medellín,  hasta  llegar finalmente a la ‘Ciudad sorpresa de Colombia’.

Pero para esta chica trans, la ciudad sorpresa como identifican a  Pasto, Nariño  algunas personas, sería el lugar donde  comenzaría a vivir de nuevo.

Un paréntesis sobre quién es Darla Cristina González:

Mapa de Pasto,Nariño  

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Mapa del Proyecto de Reorganización Territorial por:
Hugo Salamanca Parra

Pasto, adornada en sus alrededores por las grandes, verdosas y nubladas montañas, entre ellas se encuentra el volcán Galeras nombrado así por los indígenas Quillacingas. Es una ciudad diferente a las otras por el tipo de cultura que existe en ella, siendo respetada y tomada muy enserio por sus habitantes; la mayoría de personas son muy conservadoras, pero dentro de esta pequeña caja de cristal en la que viven los ciudadanos de Pasto, habitan campesinos, mulatos, indígenas y mestizos, la mayoría con un pasado perturbador, pero con un presente digno de admirar al ser unos sobrevivientes del conflicto armado.

Según la ACR (Agencia Colombiana para la Reintegración) el 59% de las víctimas en la ciudad de Pasto son Mestizos, seguido de un 21% afrocolombiano, el 11% es la comunidad indígena y sólo el 9% de la población no fue victimizada.

En la tranquila ciudad donde en las noches caminaba una ‘mujer’ por la plaza del carnaval, resaltando entre las demás por su esbelto cuerpo, altura y rasgos un tanto masculinos que salían a la vista, pero lo que más llamaba la atención era la forma tan expresiva en la que mostraba su cuerpo.

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Foto por: Cristhian Cortés

Darla Cristina González describe el momento de su llegada como la oportunidad de cambiar la mentalidad de una sociedad conservadora “Yo llegué a Pasto siendo una trabajadora sexual de calle, para nadie fue un secreto que yo era ¡Una paisa que era puta! Y además era ¡La más puta!, porque yo era la trabajadora sexual que más desnuda trabajaba, venía de un contexto de ejercer el trabajo sexual en Medellín. Pasto es una ciudad mucho más mojigata, y yo vine a exponer el estereotipo del trabajo sexual mucho más liberado, por eso fui una persona muy visible. Fue muy difícil porque los mandatarios invisibilizaba que existiera la población LGTBI pero además invisibilizaba  que existieran las trabajadoras sexuales”

‘Aceptad@ por la sociedad’

Cristina sufrió  una variedad de abuso en los primeros años que habitó en la ciudad, donde fue agredida verbalmente y rechazada por la sociedad por ser una mujer transgénero e interiormente con las huellas de haber sido víctima del conflicto armado.

Junto con sus compañeras de trabajo según afirmó Cristina sufrió abusos sexuales por parte de las autoridades. Sin embargo cansada de tanto sufrimiento comenzó hacer denuncias públicas en los medios de comunicación, incluso denuncias penales en la Fiscalía y seguimientos en  La Defensoría del Pueblo, logrando así un reconocimiento pero con otra perspectiva por parte de los ciudadanos de Pasto. Unos sentían admiración por Cristina y otros simplemente la rechazan.

Cuando un ciudadano busca la reintegración en la sociedad, debe recibir prioritariamente el apoyo de la ACR,  entidad adscrita a la Presidencia de la República, con un recorrido de más de 13 años acompañando al proceso de reintegración de quienes toman la decisión de dejar los grupos armados ilegales. En la ciudad de Pasto, Nariño se encuentra a cargo de María Gabriela Villota quien es la coordinadora de la entidad actualmente.

Según Andrea Del Pilar Tellez  esta agencia realiza  un proceso de reintegración que cuenta con tres objetivos estratégicos: 1) Propender por el desarrollo de habilidades y  competencias por  parte de la población en proceso de reintegración,2) Fomentar  los espacios de convivencia y  consolación, 3) Facilitar  la corresponsabilidad de todos los actores externos; este último responde a  una de las principales lecciones aprendidas ya que la ACR no puede realizar un trabajo solo por eso cuenta con una variedad de aliados.

Andrés Del Pilar Téllez expone que “la ACR a cada persona le asigna un reintegrador, quien tienen como función acompañar a la víctima en el proceso de reintegración a la sociedad, por otra parte las víctimas deben prestar 80 horas de servicio comunitario como una muestra de  voluntad de cambio. También cuenta convenio con el Sena quien se encarga de inducir institucionalmente en  la parte ocupacional, de emprendimiento y de acceso a la formación; también la agencia   garantiza en los  primeros procesos el acceso a salud, las personas que se culminen de su proceso de reintegración mínimo deben contar con estudios de básica primaria”.

Instalaciones ACR: 

Por otra parte la entidad, trabaja de la mano con  la gobernación y la alcaldía para los  temas de inclusión en los Planes de Desarrollo; el nivel nacional del índice  de  reincidencia esta por  un 26%  se pretende de que un alto porcentaje logre  mantenerse en la legalidad. La ACR en Pasto es uno de los puntos de atención más pequeños a nivel nacional  pero con una alta proyección, estando Nariño entre los departamento priorizados para los temas de post acuerdo. Explica María Gabriela Villota Coordinadora de la ACR. 

El Punto de Atención a Víctimas tiene como objetivo articular la política pública de la ley de víctimas para su implementación en el Municipio de Pasto.

En la ciudad  las victimas del conflicto armado deben realizar  ’La Ruta de Atención’(Explicación en el siguiente Vox Populi): 

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Ruta de Atención a Víctimas del Conflicto Armado

En Tiempos de Paz

Después de haber recibido toda la ayuda necesaria, Cristina sentía que debía hacer algo para luchar por las demás víctimas, así que  en los Carnavales de Negros y Blancos, junto con sus compañeras salían a defender su derecho por la inclusión en la sociedad representando a la comunidad LGTBI  en uno de los eventos más importantes de Pasto, reconociendo en sí misma el  liderazgo que llevaba por dentro.

Después de haber recorrido una larga trayectoria, de vivir un proceso de inclusión y de aceptación por parte de los ciudadanos, dedicando la mayor parte de su  tiempo para  luchar por los derechos de los ciudadanos. Actualmente es la coordinadora de la mesa departamental de víctimas en la ciudad, representando a  51.849  personas que sufrieron el conflicto armado.

Considera principalmente que “las víctimas  son  el corazón de la negociación, pero  también son  quienes van a sacar adelante la territorialidad de los acuerdos, porque  los 11 hechos victimizantes que en la mesa  de víctimas se ven representados han sido la radiografía de lo que han vivido  de una u otra manera, todos los Colombianos.

Según Cristina “Mi familia fue víctima de secuestro, de tortura y posteriormente de desplazamiento, esos nos ha ayudado a pensar en espacios donde las víctimas tengamos visualización, por  eso yo desde el enfoque diferencial de LGTBI he venido incidiendo en la mesa departamental, municipal y nacional de forma que  la  política pública de atención y reparación  tenga realmente unos  resultados de reducción de la estigma y la población víctima, con el objetivo de que  la política pública de víctimas  lleve a la población desplazada a superar las condiciones de vulnerabilidad”.

Cristina  Expresa: 

El último deseo que tiene Cristina es el de volver a su  lugar de origen, a ese pequeño municipio ubicado en Antioquia que la vio nacer, de donde también fue privada de vivir sus propios sueños, pero con el perdón en su  corazón. Su mayor objetivo es regresar y retomar la vida en el campo, pero con  más color en ella y la libertad como su primer principio.

Foto por: Cristhian Cortés

Foto por: Cristhian Cortés

 

 

 

 

 

 

 

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