Buenaventura: El puerto de las víctimas en Colombia


Desaparición forzada: mito o realidad.

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Buenaventura: El puerto de las víctimas en Colombia 

En la Fiscalía de Buenaventura entre los años (2012–2016) se registraron alrededor de 225 casos por desaparición forzada. Pero la historia de este territorio portuario no termina allí; aunque hoy en día este lugar pareciera estar tranquilo a los ojos del país, no significa que esta sea la realidad. Lo que es seguro es que sus habitantes aún viven en medio de la violencia.
Por:
Valeria Basante Pérez, Luisa Fernanda Londoño Torres y Nataly López Londoño
 

“Bello puerto del mar mi Buenaventura, donde ya no se aspira la brisa pura”… Y es que la precaria situación a la cual se ha enfrentado a lo largo de los últimos seis años, no da para menos.

 

Aunque aparentemente los índices de violencia en Buenaventura han disminuido, la situación que se evidencia en el puerto muestra lo contrario, y mucho más con respecto a los casos por desaparición forzada, situación que sigue agobiando a sus habitantes, los cuales prefieren quedarse en el silencio antes de poner su propia vida en peligro.

”Hay que ser consciente de eso, para otros años la situación de asesinatos ha disminuido. Pero sin embargo las desapariciones continúan, y para la oficialidad mientras no haya un cuerpo, pues la cosa esta normal, tranquila, pero uno sabe que las desapariciones continúan”, expresó Gilberto López, líder una de organización de víctimas del barrio Lleras.

Sumergidos en la violencia y el desconsuelo, los habitantes sueñan con recuperar ese territorio que con tanto esfuerzo trabajaron y que a sus seres queridos les ha quitado. El vivir en una de las zonas llamadas ‘baja mar’ que se convirtieron en campos de batalla por la disputa del control de las rutas del narcotráfico hacia el mar, les ha costado a algunos habitantes lágrimas de sangre.

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Muchas de las víctimas que ha dejado el conflicto armado en este lugar del país no están siendo reconocidas por la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, como consecuencia de este, sino como obra de la ‘delincuencia común’. Ya que según la Ley 1448 de 2011 aprobada por el Congreso, decreta que ´Se consideran víctimas, para los efectos de esta ley, aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del 10 de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas internacionales de Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno´.

“En este momento hay como 25 casos de violencia urbana (que ni siquiera se les atribuyen a las bacrim, ya que hay muchos grupos que tienen disputas por territorios y drogas) que no han sido atendidos por ellos (la Unidad de Víctimas) aunque siempre hacen pensar o sentir que apoyan totalmente a las víctimas en el marco del conflicto en general”, afirma Luz Edith Arteaga, subcoordinadora observatorio social del delito de la Alcaldía.

Cabe resaltar que en el trasfondo de la violencia en Buenaventura, los rostros de los actores implicados han cambiado a lo largo de los años. Los paramilitares, quienes han sido de los principales actores del conflicto armado interno de Colombia, también se vieron involucrados en la violencia que se manifestó en el puerto. Pese a la desmovilización de este grupo en 2004, específicamente del Frente Pacífico, en Buenaventura la violencia no cede, sino más bien muta.

Con esto hacemos referencia a los grupos descendientes de los paramilitares, que pasaron a denominarse bacrim, como: los Urabeños, los Rastrojos o bandas locales entre esas la Empresa. Las cuales se disputaban el dominio de los diferentes puntos estratégicos del puerto para las vías del narcotráfico hacia el pacífico, y a quienes se les atribuye la mayor parte de desapariciones del distrito. Al suceder esto las victimas pasan de pertenecer al marco del conflicto armado del país y se le otorga este delito a la ´delincuencia común´.

La mesa de los desaparecidos del puerto del pacífico

Como estas víctimas y sus familiares, no están cobijados por la ley 1448 mencionada anteriormente. En Buenaventura se crea la mesa de desaparecidos conformada por un comité técnico en donde se vinculan: el Alcalde, el Observatorio Social del Delito, la Secretaría de Convivencia para la Sociedad Civil, la Fiscalía, el Comandante de la Policía, la Dirección Seccional de Protección a Víctimas, CTI, ICBF, la diócesis de Buenaventura, la Personería Distrital, la Procuraduría, Medicina Legal, la Armada Nacional y algunas organizaciones civiles.

La Mesa se encarga de visibilizar el delito, dar información de primera mano, y designar cuál es la responsabilidad de cada una de las instituciones, para hacer una ayuda a las familias de las víctimas.

Cuando se identifican los cuerpos, son llamados los organismos que puedan realizar aportes económicos para la entrega de un osario, un cofre, transporte a los familiares y hospedaje si lo requieren. Se ubica una persona encargada de dirigir una Ceremonia solemne dependiendo de los credos a los que halla pertenecido la víctima; como está facultada la entrega digna en el Decreto 1066 del 2015.

Según Jhon Leyder Ibañez, subdirector de la Seccional 50 de la fiscalía de Buenaventura, el CTI realiza jornadas de toma de muestra de ADN para la identificación de cuerpos N.N, pero la asistencia de familiares no es la deseada. Actualmente hay 143 restos óseos en los laboratorios de criminalística del CTI debido a que no existe una contra muestra.

Esta región del país es de 82% de humedad y la salubridad del mar es alta debido a que se encuentra a 7 msnm. La mayoría de los restos de casos de desaparición forzada han sido encontrados en esteros y la descomposición en estos es más acelerada, lo que dificulta el reconocimiento de los cuerpos puesto que van perdiendo todas las propiedades que les permiten ser reconocido.

 

Fuente: Elaboración propia con datos suministrados de la Fiscalía de Buenaventura.

 

¿Disminuyen los índices de desaparecidos o de denuncias?

Las cifras de desapariciones forzadas no son exactas debido al temor con el que viven las victimas indirectas, que optan por no realizar las denuncias de sus familiares; por situaciones que ya se han presentado en donde al otro día de realizar las denuncias son asesinadas, esta situación es un ¨secreto a voces¨ con el que se vive en el puerto.

“No podemos negar que ha habido un cambio en la entidad, como la fiscalía, donde ahora se puede ir a demandar y se mantiene la confidencialidad. Anteriormente denunciabas y te decían, ay ya sabemos que estuvimos por allá y uno se preguntaba pero ¿cómo?” cuenta Gladys Mosquera, habitante del barrio Juan XXlll, uno de los fuertemente afectados por la violencia.

A lo largo de los últimos cinco años Buenaventura pasó por las situaciones más escalofriantes jamás vista en el país, tanto así que pasó a ser objeto de estudio de muchas organizaciones a nivel mundial que intervinieron, desde pequeñas organizaciones lideradas por la ONU.

´Casas de pique´

“Esta modalidad de asesinato por medio de desmembramiento de las víctimas nació cuando en Buenaventura los paramilitares empezaron a matar a las personas para desplazarlos del territorio, los muertos eran abandonados a la orilla de las carreteras o en matorrales. Los familiares recuperaban el cadáver y con magia negra ‘preparaban el cuerpo’.

Al saber quién los había matado o quién había ordenado el crimen, los dolientes rezaban el cadáver con brujería para que el o los asesinos murieran a los pocos días. Fue una práctica que surtió efecto y varios criminales cayeron muertos. El miedo de ellos a la muerte produjo que planearan la forma de que los familiares no pudieran recuperar los cuerpos y no pudieran prepararlos. Ese fue el origen de los desmembramientos en esta ciudad”. (Revista KienyKe, septiembre 14, 2015)

Actualmente la memoria de Buenaventura están muchos de los hechos ocurridos en las casas de pique o desmembramiento, como el conocido caso de Maryori Tatiana Parra Cuero, una menor de edad que fue encontrada el 23 de abril del 2014 a las 8:00pm descuartizada en una de las casa de pique que funcionaban en Buenaventura a manos de los Urabeños, una banda criminal muy conocida en el puerto. Maryori, gracias a la mordedura que le dio a uno de los responsables logró que fueran identificados. Este fue un tema que tuvo mucha trascendencia en la  vida cotidiana de los Bonaverenses ya que tuvo un impacto muy grande, era uno de los pocos casos atribuidos a estas bandas que se daban a conocer, y es que la modalidad de desmembramiento a menores de edad de estratos bajos en Buenaventura era una modalidad que estaba siendo implementada a manos de bandas criminales como estas y seguían pasando impunes, comentó Jhon Leyder Ibáñez, Subdirector de la fiscalía, seccional Valle que está ubicada en Buenaventura.

La Fiscalía reveló al periódico El País que en el 2014, entre enero y junio, fueron encontrados en la bahía de Buenaventura 31 partes que corresponden a 14 personas. 

Fue entonces cuando Monseñor Héctor Epalza Quintero, obispo de Buenaventura reconocido por su labor pastoral y por la defensa de los derechos colectivos e individuales de su comunidad, decidió que se debía hacer algo para acabar con la impunidad de estos casos, así que en los años (2006-2007) emprendió un proceso de visibilización los casos de desaparición forzada, que estaban ocurriendo en Buenaventura, a nivel nacional e internacional.

Después de su intervención fue que muchas organizaciones de carácter internacional, como el 6CR (Comité Internacional de la Cruz Roja), se enteraron de estos hechos de violencia y decidieron intervenir en Buenaventura. Muchas de estas organizaciones todavía hacen acompañamiento.

El punto es que los habitantes de Buenaventura temen denunciar los hechos de violencia por miedo a ser desplazados o atacados, solo por el hecho de reconocer legalmente la desaparición de un familiar ante la Fiscalía. Y aunque no es oficial, sí es cierto que hay un secreto a voces, del cual parten todas las víctimas, para decidir quedarse calladas. Y es el hecho de conocer a priori  los casos de personas que al poco tiempo de haber realizado la denuncia en la Fiscalía son asesinadas.

No obstante muchas víctimas indirectas a lo largo de este conflicto, se dieron a la tarea de formar grupos sociales u organizaciones que pretenden hacer acompañamiento a los afectados por desaparición forzada de un familiar. En donde se busca que este hecho de violencia sea reconocido por la sociedad y se promuevan nuevos espacios para la sana convivencia y acogimiento a víctimas de la violencia. Entre estas se encuentran las organizaciones: Fundescodes, Entretejiendo Voces y Madres por la Vida. Donde sensibilizados por el dolor y la desesperación de familias enteras que están inmersas en el marco de la “violencia indirecta”, se crean y se articulan estas organizaciones de apoyo, las cuales se dedican a mitigar el dolor de las víctimas y de la comunidad vulnerable en general.

Fundescodes, pilar de apoyo para las victimas

Organización  civil creada  en  el 2007 como un proyecto social de jóvenes del barrio Lleras con la ayuda del sacerdote de esta comunidad, debido a la situación de violencia que atravesaba Buenaventura. Fundescodes recibió apoyo financiero de Misereor, una entidad Alemana, para llevar a cabo varios de los proyectos planteados. Los cuales iban enfocados hacia cuatro ejes bajo los cuales trabaja la organización: salud, educación, acompañamiento psicosocial y también hay un aspecto que se enfoca en lo laboral.

Gilberto López, GILBERTO copia cofundador de la organización, expresó su inconformidad con respecto a el papel del Estado y el por qué de tan amplios ejes de trabajo. “Si el Estado hiciera presencia como debería ser, nosotros no tendríamos que dedicarnos a preocuparnos porque la salud sea mejor o que la gente se capacite para emplearse. Si hay un estado realmente cumpliendo una función como tal, nos tenemos que dedicar a cualquier cosa menos a eso”.

No obstante muchas víctimas indirectas a lo largo de este conflicto, se dieron a la tarea de formar grupos sociales u organizaciones que pretenden hacer acompañamiento a los afectados por desaparición forzada de un familiar. En donde se busca que este hecho de violencia sea reconocido por la sociedad y se promuevan nuevos espacios para la sana convivencia y acogimiento a víctimas de la violencia. Entre estas se encuentran las organizaciones: Fundescodes, Entretejiendo Voces y Madres por la Vida. Donde sensibilizados por el dolor y la desesperación de familias enteras que están inmersas en el marco de la “violencia indirecta”, se crean y se articulan estas organizaciones de apoyo, las cuales se dedican a mitigar el dolor de las víctimas y de la comunidad vulnerable en general.

 

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