Los niños de los dulces


me.Los niños de los dulces

Me encontraba en el cerro de oro en Manizales con la idea de confirmar uno de los mitos urbanos de la ciudad. A pesar de que no era recomendable salir del carro lo hice, así que me metí entre los árboles y apague mi linterna a la espera de alguna señal de los niños de los dulces.

La región es conocida por sus diversos mitos y leyendas, historias que tienen su propio día de celebración, pues en San José de Caldas se conmemoran a seres como el duende, que para ellos es un personaje ecológico que cuidaba el bosque e inspiraba temor a los niños que subían al monte.

Debido a esto y los diversos mitos, me adentré a uno de ellos que según la población era verdadero. Los seres de esta historia murieron a corta edad, no tuvieron la oportunidad de conocer el mundo, tampoco conocer el amor de una familia o la calidez de un hogar, 6 niños huérfanos que no pudieron huir de las llamas que consumían lo que tocaba a su paso, destruyendo las estructuras del orfanato provocando que perdieran la vida.

camino 1Los niños de los dulces nacen desde el momento en que ciertos curiosos empezaron a subir al lugar donde quedaban los restos del orfanato a altas horas de la noche, estos dejaban sobre el capacete dulces con la intención de atraer a los niños, apagaban las luces de carro y se quedaban a la espera de algún suceso paranormal. Después de cierto tiempo de espera se empiezan a escuchar rondas infantiles con voces muy agudas, también gritos, risas y el sonido de los golpes mientras se siente que algo sube en el carro para agarrar los dulces.

Sobre esta historia se tienen diferentes especulaciones, pues existen personas que afirman los hechos que suceden en el cerro como Camila Arias que pertenece a la Cruz Roja, ella asegura que cuando el carro se empaña se empiezan a ver manos en los vidrios y que también pueden colocar talco en el capacete para notar huellas. Por otro lado las personas de la tercera edad aseguran que los únicos que suben a realizar la prueba son los jóvenes, porque para ellos esto es solo un mito.

“como este sitio es muy buscado por parejitas, suben hacer sus cositas y la altura hace que se empañe el carro, las ramas que caen a los parabrisas van dejando huellitas” dice María Esperanza Botero habitante del sector, quien afirma con total seguridad que “nadie lo ha confirmado ni ha venido a decir que eso pasa”, para ella solo es una historia de mitos y leyendas que la gente se ha inventado, ya que lleva 30 años viviendo en el lugar y no sabe nada respecto a un orfanato que se incendiara.

No solo se dice era un orfanato, otros aseguran que era un jardín de niños o un lugar donde se enterraron cuerpos de niños que fueron asesinados.

Basándome en las indicaciones de las personas que dicen vivieron el suceso, me di a la tarea de subir el monte de oro con un clima poco favorable, y resistencia por parte de mis acompañantes; El recorrido fue al principio en carro, yo iba con Laura que es mi compañera de universidad, también con Yorman Ramirez y Liliana Villegas que son primos de Laura, después de 15 minutos subiendo el cerro, decidimos dejar el carro estacionado y explorar a pie. El cerro no tenía uno, sino diferentes caminos los cuales recorrí, el primero era entrando al bosque, tenía rastros de carro pero sin señal de ruinas o algo por el estilo, el ambiente se colocaba pesado ya que los árboles tapaban la poca iluminación que dejaba el día y tan solo eran las 4 de la tarde, el frió se podía sentir a pesar de llevar busos y se hacía destacar más cuando salía vapor de mi boca.

Captura de pantalla 2017-05-11 a las 4.48.09 p.m.Llegamos a una portería que estaba cerrada con un candado, pero eso no impidió que por un hueco que tenía entre los árboles pudiera pasar, caminamos 15 minutos pero no parecía tener fin. Al llamar a la persona de Cruz Roja me dijo que debía subir mucho más, era momento de devolvernos hasta el  carro para seguir subiendo. Mientras íbamos hacia el carro se empezó a escuchar la alarma, cosa que nos alertó debido a que el sector es muy solitario y lo habíamos dejado en la mitad de la nada, al llegar todo estaba bien, menos el hecho de que la carretera estaba poco accesible como para subir con el carro que era muy bajito.

De nuevo caminando subimos más el cerro, el paisaje era majestuoso por sus grandes árboles, canales de agua pura  que bajaban por las cunetas y la leve brisa que caía, de repente apareció una pequeña casita, al acercarme a ella una estatua de un aspecto miedoso me hizo retroceder y asustar por el momento, parecía una imitación de la estatua “el pensador” del francés Auguste Rodin, pero esta inspiraba temor. No solo yo me asuste, también mis compañeros de viaje la estatua les causaba escalofríos y la casa donde estaba les daba cierta desconfianza. Subimos 20 minutos encontrando más parte del bosque, llegamos a un punto donde  habían dos entradas, una cerrada con maderas pero accesible y el otro era al parecer, una finca.candado

apsSubí a la finca esperando encontrar alguien para preguntarle sobre el orfanato pero no me respondían, solo respondieron los 7 perros que se vinieron sobre mí. Tengo entendido que no es bueno correr pero tampoco mostrar que ellos tienen el dominio, pero en ese momento ninguno de estos tips se me vinieron a la cabeza, solo me devolví lentamente. Yorman me sugirió que tomara un palo y eso hice sin el ánimo de hacerles nada, solo dos me siguieron hasta el final pues Yorman ya había ahuyentado a los demás.

Ya que esa entrada no era nos fuimos por la que estaba cerrada con maderas que se podían quitar para pasar, después de filtrarnos por allí empezó lo que realmente causó terror en todo lo que llevábamos del viaje, pues estaba el camino rodeado de estatuas mal cuidadas, con expresiones de dolor e ira, unas maltratadas y hasta dañadas, creando un ambiente cada vez más fuerte para seguir subiendo. Se estaba oscureciendo y encontramos otra reja con la diferencia de que a lo lejos se veía lo que parecía ser una casa pero esta no tenia por donde entrar. Intente meterme entre mel matorral pero solo me causé pequeñas cortaduras con una planta que tenía ramas de chuzos, que me rasgaron mi buso y quitaron el gorro que traía, al salir del matorral mis acompañantes se reían ya que salí con palitos pegados a la camisa y jean, además sin gorro y el saco hecho un ocho.

Captura de pantalla 2017-05-11 a las 4.30.43 p.m.

Decidimos volver a preguntar a una tienda donde era el famoso orfanato, mientras  volvíamos encontré una subidita que me podría dejar entrar a la casa que vimos antes, al subirme pude ver escombros pero no pude pasar más porque mis zapatos se deslizaron al punto de hacerme devolver y caer con un impacto que subió de los pies hasta las rodillas, hasta ahora me tiene cojeando la rodilla derecha. Definitivamente debíamos volver para preguntar, al bajar hasta el carro fuimos a la tienda y mientras comíamos le preguntamos a la dueña dónde era exactamente el lugar, también le contamos de las estatuas que había, nos contó que por el sector antes de llegar a las estatuas era el lugar, ya que más allá era casa del escultor Luis Guillermo Vallejo dueño de las estatuas.

Decidimos volver a subir guardando los bolsos y lo de valor en la bodega del carro, ya que según la dueña de la tienda “asustan más los vivos que los muertos” refiriéndose a posibles ladrones, subimos más que la primera vez con mucha dificultad, yo hacía fuerza para que el carro no se quedara y poder comprobar el mito. Subimos hasta la parte de las maderas y antes de las estatuas, dos salimos a escondernos entre los árboles y otros dos se quedaron adentro del carro, dejamos los dulces y esperamos.aps

Para tratar de llamar más la atención de los niños, Liliana una de mis acompañantes empezó a cantar rondas infantiles dentro del carro y a llamar a los niños. Cada vez el ambiente se volvía más tenso, con la curiosidad de que tal vez alguien le empezara a responder las rondas que Liliana estaba cantando, con la incertidumbre de que yo viera que algo se empezara a subir sobre el carro, esperando a escuchar gritos, golpes o risas. Sin embargo estuvimos 35 minutos aproximadamente esperando y no sucedió nada, como último recurso Laura y yo, quienes estábamos afuera decidimos empezar a llamar a los niños, a ofrecer dulces y también a cantar las rondas, pero tampoco tuvimos resultados.

En mi experiencia confirmando el mito no logré tener éxito, pues estas almas atormentadas que dijeron que se manifestarían no quisieron exponerse ante mí, sin embargo si hay otras personas que quieren vivir de nuevo la experiencia no reprocharía sus palabras y llegue a creerles. Tal vez  no se me dio la oportunidad de presenciar a estos niños, pero volvería con la intención de confirmar definitivamente este mito, pero tomándolo como el mito que hasta el momento es, no deja de ser inquietante como sucedieron las cosas, ya que después de todo qué pecados podrían tener unos niños que no habían empezado a vivir para que debieran pagar una condena por la eternidad.

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