El PRECIO DEL PASADO


 

Por: Danna Camila Giraldo Chavarro

       Daniela Ramirez

Después de 34 años de la tragedia de Armero,  donde murieron 23.000

  habitantes,  los congelados   recuerdos mantienen  vivo aquel “pueblo blanco”, 

rico en la década de los 80  por su  economía agrícola, decorado con grandes

motas de algodón que envestían de fragilidad su suelo. Hoy en día,

aproximadamente 20 turistas visitan  a diario el municipio. Atraídos por su

ícono, compran recordatorios, manteniendo en pie con el peso de una moneda, el

aroma del pasado que suena en la cabeza de cada armerita, como una melodía

sin fin, un casete rayado sin oportunidad de pausa u olvido.

 

En 1930, la Asamblea del Tolima decidió cambiar el nombre por el de Armero, en honor José León Armero, prócer acido en Mariquita, en 1775. Armero es un municipio del departamento del Tolima.  Se sitúa a 87 kilómetros de Ibagué, la capital del departamento. Al norte,  limita con Honda,  Falan y  Mariquita;  al sur con Ambalema y Lérida; al oriente con el Río Magdalena, que lo separa del departamento de Cundinamarca; al occidente limita con Líbano y Villa Hermosa.  Este municipio tiene un extensión  total de 440115.9 kilómetros cuadrados, consta de   un área urbana de  19532.5 kilómetros cuadrados y un área rural de 420763.6 kilómetros cuadrados. Su economía  está basada en la agricultura y la ganadería, con predominio de los cultivos de arroz, algodón, sorgo y maíz, manifiesta el portal web de la Alcaldía Municipal de Armero Guayabal – Tolima.

 

  Tragedia ancestral.

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La noche del 13 de noviembre de 1985, después de 69 años de inactividad, el volcán del Nevado del Ruiz despertó, dejando a su paso los cadáveres de  23.000 mil los habitantes de Armero Tolima. Esta cifra  de mortalidad corresponde al 94% de los 26.000 ciudadanos que tenía el municipio. El 13 de noviembre de 2015, el portal web El Comercio, publico una entrevista con el técnico del Instituto Geofísico, Hugo Yepes. “La erupción fue de un índice de explosividad 3, que descongeló una parte del glaciar (del 10 al 15%) y generó lahares. Se sabía de su peligro, porque su erupción anterior fue en 1845. El volcán, mostraba signos de reactivación desde un año atrás. Por eso se movilizó el Servicio Geológico Colombiano, que en ese entonces se llamaba Ingeominas, para generar los mapas de peligro, también Participó Minard Hall del Instituto Geofísico.

La catástrofe era  100% evitable. El flujo llegó en dos horas, pero la gente pudo haber ido a las partes altas en 10 o 20 minutos, caminando. La gente no sabía a dónde ir. Gracias a esto, nació el Sistema de Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, que impulsó la atención de riesgos en ese país. De ahí nace el sistema general de gestión de riesgo, que es el más fuerte de la región. De hecho, ha generado una escuela de pensamiento que incide a escala mundial.” Afirmó Hugo Yepes.

El día anterior a la avalancha, una nube gris  de 2 kilómetros de ceniza y arena empezó a envolver cada rincón del municipio.  Tan solo 6000 mil sobrevivientes quedaron  de aquella noche de pesadilla,  con ellos,  cruces y  lápidas simbólicas en el lugar donde los sobrevivientes creen que fallecieron sus familiares. Algunas de las casas en ruinas llevan pintadas en  lo que era su entrada, el nombre de las familias que algún día tuvieron un hogar ahí. Luego de la avalancha, Armero vivió otra tragedia: la que les arrebató a decenas de niños sobrevivientes.  El periodista y literato armeita, Francisco Gonzalez, creo La  Fundación Armando Armero en 1995.

Los recuerdos congelan y palpan el antiguo Armero, el frio del silencio es menos crudo,  que el olvido de lo que un día fueron.  Para el mundo Omaira Sánchez es la cara representante de  Armero, pero para la gran  mayoría de armeritas, su pueblo es mucho más que un ícono.

 

Omaira Sánchez, ícono representante atractivo  del comercio en turistas y la fe. 

 

El periodista español Germán Santamaría, para entonces cronista del diario El Tiempo fue quien dio a conocer las imágenes y la agonía que sufrió la niña de 13 años, Omaira Sánchez , por 72 horas en lo que antes era el barrio Santander. Después del medio día los ojos de Omaira comenzaron a ponerse rojos. Se le hinchó un poco la cara y sus manos eran muy blancas, aunque ella es una morenita crespa, de cara redonda y de labios gruesos. Así, con su carita hinchada, hacia las tres de la tarde, Omaira ya estaba perdiendo la alegría para empezar a sumirse en los delirios de la agonía”, dice Santamaría en uno de los apartes de su crónica.

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En el 2015, RCN, entrevisto al médico Leonardo Hernández, que en ese año  era el coordinador del Centro de Emergencias para América Latina de la Organización Panamericana de la Salud y que en noviembre de 1985 estuvo en Armero como miembro del rescate aéreo de la Cruz Roja. El portal web de RCN, publicó que Hernández recuerda que la pequeña de trece años estaba aparentemente bien, porque en principio estuvo protegida por los cuerpos, presumiblemente de sus familiares más cercanos, pero luego la situación se complicó porque la estructura empezó a aprisionarla. “El lodo le llegaba casi al abdomen y el resto era agua, casi hasta el nivel del cuello en el primer momento, pero desafortunadamente no había ninguna forma de hacer un trípode ni un soporte para jalar las vigas que apretaban su cuerpo”, “Para poder rescatar a la niña se necesitaba un material adecuado y además sumergible y en ese escenario y hace 30 años, era bastante complicado tener eso a la mano”, expreso con desconsuelo el médico Hernández.

La sociedad nacional e internacional,  impotente a este hecho, volvió la muerte de Omaira en el ícono de Armero. No obstante, es un gran atrayente turístico y comercial en la zona,  donde  turistas de todo el mundo  llegan a conocer, rezar, pedir, agradecer y comprar. Tras el paso de los años, las personas se han acercado a su lecho de muerte con la intensión de un acto de fe, donde el alma de la niña les cumple favores. En el lugar donde la niña perdió la vida, están todas sus ofrendas. Desde muñecas, frutas, flores, zapatos, lapidas e instrumentos de brujería  que decoran dicho entorno.

Omaira hace milagros. Y lo confirman  más de 600 placas de agradecimiento de todos los tamaños que cuelgan de una pared que tuvo que construir la administración del Cementerio Local de Armero para que los seguidores de la chica le agradecieran sus favores concedidos desde 1985 cuando falleció. Luis Fernando Betancourt, párroco de Armero Guayabal no duda en que la niña debe ser canonizada y pide que la conviertan en santa. Por esto, ha empezado una maratónica actividad por internet donde pide a los fieles de Omaira y quienes hayan sido beneficiados por los milagros de la niña que cuenten sus historias que terminarían en el Tribunal Eclesiástico de Santa Fe en Roma donde sería inscrita como beata, según cuenta el sacerdote. Publico el portal web El Mundo en el 2010.

“Queremos darle a Omaira el reconocimiento mundial como signo de esperanza. En Armero quedaron muchas personas atrapadas, pero el mundo volcó sus ojos en Omaira Sánchez. Vamos a recuperar su identidad y decir que es signo de lucha, esfuerzo. Ella no solo es una niña tierna que dijo que no se quería morir”, explica el cura Betancourt a El Mundo.

 

34 años después para los Armeritas.

 

Treinta y cuatro años después de la tragedia, los  armeritas  rebuscan su subsistencia vendiendo su propio y devastador pasado. Para ellos es difícil recordar lo que era su vida, ahora tan solo viven del “rebusque” diario. Hasta la década de los 80, Armero era llamado “el pueblo planco”, por ser una región agrícola con extensas hectáreas de algodón.  En un especial de armero, el portal web  El País, cuenta como después de Ibagué y El Espinal,  Armero, era la tercera zona en importancia del Tolima. Y la gran mayoría de armeritas vivía de esos cultivos de café, sorgo y arroz que acabaron bajo una capa de dos metros del lodo.

Según el portal web de la Revista Arcadia , Mediante el Decreto 106 del 11 de noviembre de 1930 se nombró al primer alcalde, el liberal Jorge Ferreira. Debido a la actividad comercial, principalmente cultivos de algodón, arroz, la ganadería y la fertilidad de una tierra asentada sobre el lecho de varios ríos, Armero comenzó a ser un foco de migración muy importante en el país. Según un informe de la Cámara de Comercio de Honda, citado por Hugo Viana Castro, más de 50 extranjeros llegaron al pueblo apenas cinco años después de fundado. Ciudadanos de Rumania, Siria, Alemania, Inglaterra, España, Francia, Estados Unidos y México aterrizaron en Armero, un pueblo recién fundado que desde entonces no paró de crecer. Después de la primera época en los años cincuenta, llegarían oficiales retirados de la Fuerza Aérea, como el mayor Rafael Millán. Los jóvenes, entusiasmados con la idea de volar, se convirtieron en versátiles pilotos como Pablo Díaz, Fernando Rivera, Rafael Mendieta, Juan Antonio España, Carlos Gaitán y, por supuesto, el loco Jorge Montealegre, que pasaba por la mitad del pueblo atravesando la iglesia y sobrevolando el Club Campestre. En Armero se instalaron importantes empresas de aviación como Cofa, EFA, Cayta, Helicol y AR.

Entre los lugares de comercio y trabajo estaban:  flotas de Rápido Tolima y Velotax pasaban por la carrera 18 o los camperos, por las calles 10, 11 y 12; los colegios como el Americano, el Carlota de Armero, o la Sagrada Familia; Heladería La Chips, el parque Los Fundadores, quedaba entre las calles 11 y 12 y las carreras 14 y 15. En el costado occidental estaba la iglesia San Lorenzo, al lado del almacén Caperucita Roja y la heladería España. En el costado norte, haciendo esquina, se ubicaban la Oficina de Circulación y Transito, la cárcel y el restaurante chino. Por el costado oriental estaban la Caja Agraria, el Edifico de Pompilio Tafur y la agencia de productos Phillips. En el costado sur funcionaba el Banco Cafetero, y en la esquina de la calle 11, el Hawái, uno de los cafés más tradicionales de Armero ; el  Parque Infantil Jorge Eliécer Gaitán,   estaba ubicado entre las carreras 21 y 22 y entre las calles 10 y 11, junto a la escuela con el mismo nombre ; el Club Campestre, Ubicado en la carrera 18 entre calles 4 y 3;  el teatro Bolívar en la carrera 16 n.° 10-25/28 ; El Colombia (cine); hospital San Lorenzo, este construyó en la década de los veinte, y poco a poco se fue remodelando; el psiquiátrico Isabel Ferro de Buendía, fue creado por el Ministerio de Salud, y construido y montado en la década de los setenta 1974, las autoridades de salud del departamento del Tolima solicitaron a la Pontificia Universidad Javeriana su apoyo para la evaluación y elaboración de una propuesta de reestructuración del hospital. De acuerdo con el diagnóstico de la época, se enfatizó en la atención primaria en salud mental y en los esquemas de psiquiatría comunitaria. El proyecto existió hasta el 13 de noviembre de 1985, cuando murieron 82 pacientes, casi todos los médicos, enfermeras, psicólogos, terapeutas ocupacionales y residentes de psiquiatría.

En el “Nuevo Armero” (Armero Guayabal),  donde fue la mayoría de sobrevivientes re ubicados, después de 34 años de la tragedia, sus habitantes tienen la necesidad de un empleo.  El señor Domingo Lara, habitante de Armero Guayabal, manifiesta que en su pueblo y en el país no hay trabajo para alimentar familias con tres o cuatro hijo. “en las instituciones del estado del municipio siempre tienen empleo los mismos, entonces la gente tiene que rebuscarse el billete, aquí no hay empleo de nada, los mismos cuatro que siempre tiene el municipio, y vendan vasos con la cara de la niña o manillas, es justificable, porque es más digno que robar y terminar en la cárcel” expreso.

En el municipio, se puede encontrar guías, vendedores y centros turísticos como el museo, el centro de visitantes y el parque temático Omaira Sánchez.  Hace cuatro años, el portal web de El País, publicó un especial de Armero, donde entrevisto a una de las vendedoras que hasta la fecha de hoy, sigue con su labor junto con su esposo, “Daniel Mejía y Luz Stella Patiño, un par de esposos dedicados a vender estampitas, velones y escapularios al pie del lugar, una especie de santuario dominado por centenares de placas de mármol en las que personas de todos los rincones de Colombia —desde Leticia, Amazonas, hasta Sabana de Torres, en Norte de Santander— le agradecen a Omaira Sánchez “por los favores recibidos”. Otro de sus testimonios es el de  Consuelo Ramírez, que sostiene a sus cuatro hijos vendiendo videos piratas con imágenes de la tragedia y las horas de agonía de la niña Omaira Sánchez.

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Otra vendedora, que llamaremos Mary, el pasado 24 de octubre, contó su descontento con los periodistas que han abordado el tema de Armero: “los periodistas que han venido aquí, siempre cogen el mismo tema, Omaira. A ellos nunca les interesa decir o sacar a flote, ella murió verdaderamente aquí, pero no está enterrada acá. A ellos no les interesa decir nunca la verdad, siempre están pegados a una misma historia, que siempre es Omaira.  Vienen y quieren que uno diga mentiras, porque eso atrae más a la gente, y eso conmigo no”.

El portal web, El Nuevo Día, cuenta que el 2 de diciembre del 2018, se inauguró  el parque temático Omaira Sánchez en Armero-Guayabal, La iniciativa se venía trabajando desde el 2011 y solo hasta este año el proyecto que busca fortalecer la memoria histórica y cultural del desaparecido Armero.  Dio luz verde tras el acuerdo por cinco  que se firmó con Comfenalco, quien actuará como operador.  La inversión fue superior a los 7 mil millones de pesos. l parque temático funcionaria de viernes a domingo y festivos, con un valores que van desde los 2 mil pesos hasta los 6 mil pesos. “Los recursos que aporta Comfenalco permiten que se tengan tarifas muy económicas, queremos que sea muy fácil que todos lleguen a disfrutar el parque. Las personas que se están empleando son de Armero Guayabal, incluso capacitamos a las persona que tenían conocimientos para el puesto, Comfenalco va a sufragar todos los costos de operación y mantenimiento”. Expreso Diana Lucía Reyes Gutiérrez, directora de Comfenalco.

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Las épocas en donde Armero es más visitado son: vacaciones, semana santa y el 28 de agosto, fecha de cumpleaños de la difunta Omaira Sánchez. Entre los objetos que los turistas pueden comprar en los kioscos al lado de su lecho de muerte, se pueden encontrar: manillas, escapularios, videos de la tragedia, figuras de madera y vasos con el rostro de Omaira muerta.

Según la Cámara De Comercio de Armero Guayabal, los únicos establecimientos registrados en el antiguo Armero son: El museo y el nuevo Centro de Visitantes que dirige Hernán Darío Nova.

Bibliografía:

http://www.armeroguayabal-tolima.gov.co/municipio/nuestro-municipio

https://www.elcomercio.com/actualidad/volcan-nevadoruiz-armero-hugoyepes-cotopaxi.htm

https://www.rcnradio.com/podcast/un-socorrista-cuenta-el-porque-no-fue-posible-rescatar-a-omaira

https://www.elmundo.es/america/2010/11/17/colombia/1290017339.html

https://www.revistaarcadia.com/libros/articulo/como-era-armero-antes-de-la-tragedia/66627

http://m.elnuevodia.com.co/nuevodia/tolima/regional/424788-aguacate-hass-sigue-moviendo-la-economia-de-armero-guayabal

https:/www.elpais.com.co/especiales/tragedia-de-armero/

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