Armeritas: Relatos resilientes de una tragedia


Por: Juan Camilo Hernández – Estefanía Espinosa – Valentina Lasso

Infografía

Esta vez no se contará lo mismo, que una avalancha arrasó a un pueblo por completo, que en un municipio llamado Armero murieron más de 25.000 personas, que Omayra Sánchez se convirtió en el símbolo de la tragedia y que hoy, 34 años después, las memorias de aquellas historias siguen vivas.

No, 34 años después de eso, hay muchas por contar, por ejemplo aquellas mujeres que luego de haberlo perdido todo, regresaron a su municipio a reconstruir una vida, de aquellas mujeres que fueron protagonistas de un suceso que marcó la historia del país, de aquellas mujeres que en solitario forjaron una vida con la tristeza aún latente, de aquellas mujeres que a pesar de haberlo perdido todo sobrepasaron lo imposible.

Armero Guayabal, es un centro administrativo aledaño a San Sebastián de Mariquita, Tolima ubicado a 15 minutos de donde quedaron las ruinas. En este pequeño pueblo, la temperatura sobrepasa los 30 grados y la humedad penetra de una manera infernal los zapatos de quienes pisan los suelos polvorientos. En las calles, es usual ver pocas personas transitar, las motos hacen eco en las vías y los armeritos que no sobrepasan los 15 años de edad, ya van en motos de cilindrajes 150, y como si fuera poco, sin ningún tipo de protección.

Luego de lo sucedido el 13 de noviembre de 1985, lo poco que quedó de Armero, se trasladó a un corregimiento cercano llamado Guayabal, de ahí la procedencia de su nombre Armero Guayabal, en 1986 se nombra como centro administrativo, función asignada por la Asamblea Departamental del Tolima.

En Armero Guayabal, las mujeres son protagonistas de una nueva historia, en la plaza central predomina y abunda la mujer que se gana la vida vendiendo empanadas y pasteles de carne, en los edificios y en los cargos más formales detrás de un escritorio, se vislumbra el poder femenino de aquellas sobrevivientes que a pesar de todo, construyeron una vida encima de aquellos escombros que dejó la avalancha.

Mariam Zoraida es una de esas historias que comprueba lo anterior. Mujer de 1.60 cm de altura, tez morena de 49 años de edad y una actitud pujante. Representante de Familias en Acción de la Alcaldía de Armero Guayabal, Miriam con tan solo 15 años tuvo que vivir una de sus peores experiencias, hace 34 años en un hogar de familia materno, dos tias y su abuela la supervisora de todo, Miriam fue la única que pudo sobrevivir a la fuerte catástrofe, su madre, por fortuna se encontraba trabajando en la costa caribe colombiana.

Pero su abuela y su tía no contaron con la misma fortuna de abrir los ojos luego del lodazal que cubrió su hogar.

“En casa la que mandaba era la abuela y en todas las familias va usted a dormir y le hecha candadito a la puerta, estaba todo bajo llave, las llaves las tenía ella, y cuando ya entró eso a la casa eso, es el barro, lodo, montaña, una montaña de lodo, ya se había llevado las paredes de la casa, como si se tratase de una película”, Mariam se levanta y ve cómo las cosas comienzan a moverse solas, pero no porque estuvieran vivas, sino por el lodo que ya se había entrado a la casa, ahí, es donde ve por última vez a sus familiares “En la casa había un pasillo grandísimo donde teníamos un comedor de doce personas y ya se había ido la luz , entonces nos alumbramos con la vela para mirar pa’ donde cogíamos, cuando es que alumbró, veo el comedor moviéndose solo y cuando levanto más la luz veo la montaña de lodo dentro de la casa, entonces yo digo tía ¿que pasa? entonces dice mi tía: Mamita, la niña cojamos la niña, vámonos, pero ya que ya no estaba ahì, ya cayeron piedras yo creo del techo, ya no volví a ver mas a mi tia”.

Ella, a pesar de lo que tuvo que pasar, regresó a su tierra porque ‘Le hacía falta el calorcito’, hoy en día, trabaja en una oficina de la alcaldía y atiende a 1500 mujeres que son madres solteras, como ella, dejan en alto el nombre de Armero Guayabal y son el reflejo del resultado de la resiliencia de las mujeres que permanecen en este pueblo del Tolima.

Al salir de la alcaldía, no a más de dos pasos, se encuentra la plaza principal en donde están ubicados los puestos de comida, como lo son las empanadas, las arepas y demás fritos, en su mayoría, manejados por mujeres a las cuales, les ha tocado sobrellevar la vida al igual que Miriam

Este es el caso de Johanna una mujer de 32 años, piel blanca y una expresión de alegría reflejada con una sonrisa en su rostro cada vez que la saludan, es caracterizada por ser una mujer trabajadora, tanto es así que es la primera en sacar su puesto de comidas, entre esas empanadas, papas rellenas y bebidas naturales, las cuales hace ella misma.

Alrededor de las dos de la tarde sale con mínimo dos maletas, su carrito de comidas que se llama “ Empanadas y Pasteles Sami” en honor a su hija, una niña alrededor de 11 años que también la acompaña, después de que sale del colegio. Inmediatamente llegan a la plaza de Armero Guayabal, justo al frente de la Parroquia Del Señor De La Salud, Johana se organiza recogiendo su cabello con una cola alta como muestra de respeto a su clientela. Pone a calentar el aceite sin importar la temperatura que sobrepasa los 33 grados pues asegura que el vapor de aquel aceite caliente con el cual moja la masa de las empanadas y pasteles, es uno de sus secretos para un mejor sabor.

Ella es una de las 10 mujeres que se hacen en la plaza con sus puestos de comida, para sacar adelante a su familia como es el caso particular de Andrea, quien su vecina es su madre de unos 70 años de edad, ambas venden empanadas y comidas rápidas, fueron sobrevivientes de la tragedia de Armero, quienes les perturba la idea de hablar del tema inicialmente a su madre, de aquel 13 de noviembre, donde lo perdieron todo, para volver a reivindicarse y seguir con su vida la madre de Andrea, mujer negada a hablar y dar sus datos personales, cría a sus hija enseñándole la importancia de trabajar y rebuscarse las cosas honradamente.

Estas mujeres son el claro ejemplo de las armeritas, aquellas que se levantan a sacar a su familia adelante, que sin importar el mal día que tengan o por el problema que tengan siempre habrá una sonrisa a cambio, ese gesto de amabilidad, de simpatía, de ‘mujeres berracas’ como se dice en Colombia. Son las que han hecho de Armero Guayabal un sitio más ameno para el que no quiere malos recuerdos.

Miriam Zoraida sobreviviente de Armero

Andrea Jaramillo sobreviviente de Armero

Hay 11.724 habitantes en Armero Guayabal de los cuales 5.852 son mujeres, teniendo en cuenta un mayor porcentaje en rango de edad de 15 a 29 años, según el boletín entregado por el DANE en el 2015, es decir casi la mitad de la población de este municipio son mujeres, así mismo, hace énfasis Miriam Zoraida, funcionaria de Familias en Acción, dice que en su base de datos trabaja con 1800 personas, de las cuales 1500 son mujeres cabeza de hogar.

Como es el caso de Colombia en general, 6 de cada 10 mujeres son madres solteras, según las cifras proyectadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), y la cifra va en un crecimiento alarmante.

En el anterior informe consta que la educación que prima en el municipio, tanto para hombres y mujeres es la primaria y el bachillerato, teniendo en cuenta en la base de datos del MinTIC ( Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones) actualizada en enero de 2019, Armero Guayabal solo cuenta con 20 sedes educativas para más de 11.724 habitantes.

Sin embargo, las mujeres de Armero Guayabal son un ejemplo para toda la comunidad, en un informe presentado por la Alcaldía Municipal de Armero Guayabal hay 21 mujeres líderes en el municipio, las cuales con mucho orgullo ayudan tanto a la comunidad, como a las mujeres víctimas de la tragedia de 1985, la mayoría son precedentes de Armero y pertenecen a Familias en Acción.

Para destacar más a las mujeres de este municipio, cabe mencionar que también tuvo reina y fue la famosa Edna Margarita Rud en 1965 y no solo por su belleza, sino, porque ganó el concurso Nacional de Belleza en Colombia en la edición 13 del concurso representando a Tolima, pero procedente de Armero, Tolima, Edna se llevó el título de Señorita Colombia y ha sido la única desde aquel año, considerada para muchos como una de las mejores reinas de todos los tiempos y mencionan con orgullo a la reina que los representó en todo el país.

Como Miriam, Andrea y Johanna son mujeres en el municipio de Guayabal, donde a pesar de las circunstancias y el pasado infructuoso del Armero antiguo, han continuado con sus vidas y son ejemplo de la lucha constante y el empuje, como lo decía Miriam

“La mujer de Guayabal es berraca”.

Podcast Juan sobreviviente

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