Nasty Gal


Autor: Diego Labat

Nunca me gustó Nirvana. Perdón… Me corrijo: nunca me gustó Kurt Cobain. Bueno… No es completamente cierto… No es que nunca me gustó Kurt Cobain, siempre detesté a Kurt Cobain, que es algo diferente. Nunca le vi la gracia.  Cierto, el unplugged es bueno, pero es bueno porque la mayoría de las canciones no son de él.

Siempre me gustó Courtney Love por otro lado. Es egocéntrica y provocativa. Pero es sincera. Y eso le da cierta poesía. Y es que en realidad, tengo  un gran amor por las figuras infames. No estoy muy seguro por qué… Quizás porque hay algo mítico en las figuras infames. Algo que excede a la historia, para convertirse en leyenda. Y es que en general prefiero la ficción a la realidad. Es mucho más lindo pensar que el alunizaje de 1969 fue una farsa antes que un hecho real (una enrome conspiración que se mantuvo a lo largo de décadas es cien mil veces más interesante que una proeza industrial).

Hoy les voy a contar sobre una música infame. Y se las voy a contar de manera mítica, tal como me la contaron a mí. Nunca me interesó verificar si su historia era cierta. Digamos que siempre preferí quedarme con su leyenda.

Corrían los años sesenta. En medio de la Beatle-manía y la invasión británica, un joven guitarrista norteamericano asombraba al público inglés. Su nombre, como todos sabrán, era Jimi Hendrix. Y sí, como sabrán también, si había algo que no le faltaba a Jimi, era sexo.

Entre las muchísimas mujeres que pasaron por su habitación se encontraba la joven Betty Davis. Betty no solo tuvo el honor de acostarse con Hendrix, sino que también tuvo la suerte de ser su pareja estable por un tiempo. Por alguna razón se separaron. Nunca me dijeron bien por qué.

Betty -quien probablemente haya sido una tigresa en la cama logró seducir luego a otro peso pesado de la industria: el antes mencionado, Miles Davis, quien se encontraba en una crisis creativa. Miles estaba aburrido de su formación clásica de jazz, pero no conseguía encontrar el lugar hacia donde se quería dirigir. Es ahí cuando Betty le hace escuchar a Davis uno de los discos de Hendrix.

Miles se vuelve loco con el sonido de Hendrix, especialmente con el sonido de su guitarra electrica y su wah-wah característico. Según la leyenda, Davis decide invitar a Hendrix a formar parte de su banda, pero el joven guitarrista muere antes de poder concretar el encuentro.  Sin embargo, es a partir de Hendrix (o podríamos decir, a Partir de Betty) que Miles comienza a desarrollar su etapa eléctrica, incluyendo instrumentación de rock a su formación, e instalando un especie de wah-wah para su trompeta.

Podríamos terminar la historia de Betty Davis aquí. Una mujer que se acostó con dos de los músicos más importantes del siglo XX y que logró fusionar sus distintos estilos, merece ser reconocida como una leyenda de la música. Pero su historia no termina aún.

Betty Davis también grabó uno de los mejores (si no el mejor) disco de funk de la historia. Un disco completamente ignorado en la historia de la música – y más terrible aún, del género- llamado “Nasty Gal”. Las razones por las cuales este disco fue pasado por alto, las desconozco y no tengo ningún tipo de interés en averiguarlas.

En resumen, existió una mujer llamada Betty Davis. Tuvo sexo con dos de los músicos más importantes del siglo anterior. Revolucionó dos géneros musicales. Y es prácticamente desconocida.

Se las presento.

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