Hacinamiento carcelario ¿un problema social?


inpe

Mientras nos preocupemos más por reprimir que por prevenir éste será un tema de nunca acabar.

Por Mauricio Fernandez Buitrago.

La resocialización es el objetivo de los centros de reclusión del país según lo plasmado en la Constitución colombiana, esto en la práctica se ha desvirtuado un poco y uno de los factores fundamentales para que esto suceda es el hacinamiento carcelario que se ubica en el 55,4% en la actualidad.

Teniendo en cuenta lo anterior, los centros penitenciarios han tratado de suplir la necesidad del espacio. Viendo los lugares destinados a la resocialización, es decir los talleres de manualidades, las canchas  deportivas, la enfermería, los pasillos, los baños,  los escenarios de actividad cultural y educativa, como una solución pasajera a la problemática de hacinamiento, ya que en este lugar son alojados algunos internos “transitoriamente”.

Con lo señalado en el  párrafo anterior, La Defensoría  del Pueblo manifiesta que hay una violación a los derechos humanos y por ende hay una problemática social dentro de las diferentes cárceles del país “en síntesis, el hacinamiento representa para la población reclusa una pena adicional a la judicialmente impuesta, en cuanto genera una situación de tratos crueles, inhumanos y degradables”. Informe Defensoría del Pueblo (2003) Análisis sobre el actual hacinamiento carcelario y penitenciario en Colombia.

En ese mismo informe se enumera una serie de consecuencias graves debido al hacinamiento como lo son  “La falta de salud, la violencia, la indisciplina, la carencia en trabajo, educación, poca asistencia social, imposibilidad de prácticas deportivas y visitas conyugales. Con una clara violación de la integridad física y mental de los reclusos en su auto estima y dignidad humana” convirtiéndose estos en sitios inseguros tanto para los internos como para el personal que trabaja en ellos.

Por consiguiente los reclusos ven en las cárceles condiciones sociales difíciles de llevar. Y en busca de mejoras recurrieron a La sentencia T-153/98 tutela expuesta por presos de la cárcel bella vista de Medellín y la cárcel Modelo de Bogotá, reclamando que el objetivo de resocialización se pierde por completo en este escenario, convirtiendo a los centros de reclusión en “escuelas de crimen, generadoras de ocio, violencia y corrupción”

Las problemáticas de índole social-interna expuestas anteriormente va de la mano con las dificultades que se presentan en el exterior de los centros de reclusión, es decir en la sociedad colombiana. Al ser las cárceles llamadas como “escuelas de crimen” se expone un problema evidente para la sociedad. No en vano el 81% de los presos son reincidentes, generando un caos total los centros penitenciarios, por 300 presos dejados en libertad ingresan alrededor de 3.000 nuevos reos.  Redacción de justicia (20013, Marzo) Cada mes, 3.000 nuevos presos agravan el hacinamiento.

El hacinamiento va de la mano con los problemas de salubridad. Jorge Armando Otálora Gómez defensor del pueblo  menciona que “la salud en las cárceles debe ingresar en cuidados intensivos”  hace un llamado de atención. Advierte de brotes de enfermedades altamente contagiosas (varicela y tos de tuberculosis) y de trasmisión sexual, convirtiéndose la situación sanitaria carcelaria en un problema de salud pública y en un riesgo para la ciudadanía.

Estas enfermedades tienen una causa y una explicación, falta de disposición sanitaria para tantos reclusos. No hay suficientes sanitarios y orinales, lo que obliga a los presos hacer sus necesidades en los espacios que le sea posible, siendo preciso mencionar que no hay quien recoja aquellos residuos y por ello los problemas de salud en algunos centros son tan evidentes.

En este orden de ideas, se destaca el hecho que 110 de los 142 centros penitenciarios del país tienen serios problemas de salubridad y en algunos no hay médicos de planta, cuando llega alguno de casualidad, no hay medicamentos. En otros centros sólo existe servicio algunas horas determinadas del día, generalmente la hora en la que no se presta servicio es de 10 de la noche a 6 de la mañana. El INPEC y la Defensoría alzan la voz para que sea decretada una emergencia sanitaria.

Teniendo en cuenta lo mencionado hasta ahora la defensoría del pueblo expone que no basta construir cárceles para brindar una solución al problema de hacinamiento en el país, pues estas seguirán sobre pasando los cupos con el transcurrir de los años. La problemática, requiere de una solución a fondo, de más inversión, crear herramientas sociales y oportunidades para brindar una mejor posibilidad de vida, que las personas no vean en el delito una oportunidad de sustento viable. “mientras nos preocupemos más por reprimir que por prevenir” este será un tema de nunca acabar.

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