Inicios del Fútbol Matecaña


paraguay

Equipo del Deportivo Pereira de 1953, nómina con algunos paraguayos.

Por: Fabio López

El Club Social Deportivo Pereira Futbol Club S.A (Deportivo Pereira) es un club de fútbol de la ciudad de Pereira que  actualmente juega en la Categoría Primera B o Torneo Postobón (llamado así por motivos comerciales), el cual es el torneo de segunda división de la Dimayor. El Deportivo Pereira a pesar de ser una institución de carácter privado es comúnmente conocido como el “equipo de la ciudad”.

La página web oficial de Corpereira define ésta entidad desde su misión cómo una institución deportiva de derecho privado, afiliada a la Federación Colombiana de Fútbol, la cual cumple funciones de interés público y social, organiza, fomenta y patrocina, esencialmente, la práctica de fútbol profesional, bajo los lineamientos de la legislación deportiva. Por otra parte la visión de Corpereira, pretende a través de un enfoque empresarial global, crear una estructura organizacional que se ajuste a la dinámica del fútbol, satisfaciendo las expectativas de clientes internos y externos, buscando destacarse con liderazgo en el Campeonato del Fútbol Profesional Colombiano y proyectar jugadores de alto nivel competitivo en el ámbito nacional e internacional.

En cuanto a los objetivos empresariales, la institución pretende desarrollar y consolidar un proceso administrativo y deportivo, cimentado en acciones éticas y científicas, que conviertan a Corpereira en una organización innovadora, tendiente a lograr resultados deportivos y sociales, asumiendo como parte de sus políticas internas los siguientes valores:

Respeto: Hacia los adversarios deportivos, directivos, cuerpo técnico, compañeros de trabajo, consigo mismo.

Responsabilidad: Con el trabajo, con la familia, con la Institución (personal administrativo y técnico).

Orden: Personal, para jugar, con los implementos deportivos. Disciplina: Para lograr los objetivos.

Documentos históricos contienen la información de quienes fueron los integrantes de ese primer Deportivo Pereira:

Olidén Angel El  “Ñato” (profesión zapatero), Delio “La bruja” Londoño (ebanista), Roberto Durán (contador),  Luis Eduardo Arias (fabricante de guayos), Luis Carlos Marulanda (empleado en  Vidriocol), Pedro Patiño “Peruco”  (guarnecedor),  Rafael Uribe, (maestro de escuela), Alberto Soto (industrial zapatero), Jesús Villegas (industrial minero), Saulo Flórez (oriundo del Valle, primer futbolista contratado – figuró en nómina oficial  como policía secreto; Alfonso Suárez (manejaba la única volqueta basurera del pueblo).

Rogelio Díaz “Control” (sastre), Alberto Correa “Peyonda” (vendedor), Gabriel  Cardona (empleado oficial), Juan Posada (empleado en vidriocol), Faustino Chiquito (empleado ferroviario), Eusebio Robles (empleado), Luis Olarte (empleado en Bavaria).

Posteriormente el Deportivo Pereira debutó como profesional en el fútbol colombiano en 1949, un año después que fuera fundado el torneo categoría A. Su primer partido fue jugado en condición de local, cayó 1-2 frente a la Universidad de Bogotá, en ese encuentro también fue anotado el primer gol en la historia del club por el ecuatoriano Humberto Suárez. El primer triunfo del equipo fue logrado ante el Bucaramanga en condición de visitante, el marcador final fue 1-2 con anotaciones de Omar Barahona y José “Mico” Zapata; este histórico del balompié nacional, hoy está al borde del abismo: Corpereira como razón social, está a punto de ser liquidada luego de la orden de la Superintendencia de Sociedades.

Aun cuando los años recuentan escasas alegrías y abundantes decepciones entre la afición pereirana, la Perla del Otún se ufana de haber visto grandes glorias del fútbol, vestir la tradicional camiseta amarilla y roja. A comienzos de la década del 50, en la famosa época de ‘El Dorado’, los más virtuosos del continente llegaron a Colombia para engalanar el rentado nacional. Pereira no fue la excepción.

En 1949, en Buenos Aires, Argentina, el cónsul colombiano Fabio Vásquez Botero convenció a Carmelo Enrique Colombo, estrella del futbol paraguayo, que Pereira era un lugar paradisiaco y entonces comenzó la historia guaraní en el Deportivo Pereira, a las tierras cafeteras llegaron en total 13 paraguayos, entre ellos Casimiro Avalos, quien con 147 tantos se convertiría más adelante en el futbolista de su nacionalidad con más goles en la historia del fútbol colombiano. Solo en 1950, con 30 anotaciones, Avalos se colgó el rótulo de goleador a nivel nacional. A pesar de toda la gesta, el título de ese año se quedó en manos del vecino, el Deportes Caldas (cactualmente Once Caldas), el cual se convertiría en el eterno rival del conjunto Matecaña.

Aquel ‘boom’ extranjero llevó al Pereira a su primer gran colapso de tipo económico. En 1953 se vaciaron las arcas y no hubo con qué pagar la nómina. Los paraguayos tuvieron que firmar un documento renunciando a su deuda y algunos empresarios hicieron una colecta para enviarlos de vuelta a su tierra. El equipo estuvo los siguientes dos años sin participar en el torneo nacional.

La primera casa del Pereira abrió sus puertas en 1943, un año antes del nacimiento del equipo. El estadio Libaré, apodado ‘el Mora Mora’ fue testigo de esa primera nómina del Deportivo Pereira pero hoy es solo una estructura que se deteriora más y más con el paso del tiempo, dejando atrás lo que fue la leyenda de “El Fortín de Libaré”.

Para la década del 60 aparece un personaje histórico de suma importancia para la ciudad y el equipo: el sacerdote Antonio José Valencia, o simplemente ‘padre Valencia’ quien animaba desde la tribuna y el púlpito motivando a los ciudadanos a tener amor por el equipo. Gracias al presbítero, la ciudadanía en un acto de civismo, y sacando con cadenas las piedras del río Consota, comenzó la construcción de la Villa Olímpica donde se asentó el Hernán Ramírez Villegas.

En 1971 se inauguró el estadio, el cual, tras la remodelación para el Mundial Sub-20 del 2011, ha sido considerado como uno de los mejores estadios del país.

Tres estatuas custodian el Hernán Ramírez. Una de ellas, la del padre Valencia. La segunda, de don Hernán Ramírez Villegas, arquitecto de la colosal obra, y la tercera, otra insignia – posiblemente la más importante-, Doña Cecilia Monsalve Hernández, a secas, ‘Chila’, una mujer que fue hincha fiel del Deportivo Pereira, la cual, aun teniendo 80 años y una estatura de poco más de un metro vestía con orgullo el uniforme del equipo y lo acompañaba en cada partido, luciendo unas medias rojas o amarillas que le tapaban hasta la rodilla, “Chila” falleció en abril del 2000 siete meses antes de que su equipo, bajo la dirección de Wálter Aristizábal, diera por primera y única vez una vuelta olímpica.

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