Contexto histórico de hechos que marcan el conflicto en Buenaventura


 En Buenaventura Dios y el Diablo caminan juntos de la mano por las calles como lo afirman algunos de sus habitantes expresando así la ambivalencia de una cultura en donde el tomar partido es algo efímero pues todo depende de que vigencia tenga el provecho, así pues para unas cosas se le reza a Dios y para otras al Diablo, según sea la necesidad”, Mosquera, Gilma, 1993

Por: Jessica Ceballos Rangel

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Foto: www.dtcbun.gov.co

Dimensión Cultural

Culturalmente la capital natural del Pacífico se caracteriza por ser una región de gente alegre, con sentido de pertenencia en la que se evidencia la diversidad y variedad de manifestaciones culturales como lo es su idiosincrasia, ritmo y sabor en la sangre de un ambiente costero, su forma de vestir que se identifica por ser muy colorida, su gastronomía que se basa en platos preparados con diferentes especies del mar como el ceviche, arroz con camarones, cazuela de mariscos, encocado de jaiba, piangua etc, y su música como el Currulao, la Jota y el Bunde son particularidades que identifican la ciudad (CODHES, 2013).

Los rituales como el chigualo (ceremonia y canto a niños menores de 7 años fallecidos), los novenarios caracterizados por el juego de dominó e ingerir licor son representativos para la comunidad negra la cual tiene la mayor población con el 90% (MAVDT, 2009, 27). Las creencias y mitos como la del duende que juega y se roba a los niños, la tunda que se lleva a las personas que van a los manglares a buscar camarones o jaibas (según los antepasados sostenían que les dejaban las mejor especies para adentrarlos aún más a estos y luego no volvían) entre otras, son tradiciones y riqueza cultural tan arraigada a su entorno que hace que lo diferencie del resto del departamento del Valle del Cauca.

Buenaventura también se caracteriza ya que “entre la población Bonaverence existe una tendencia a la movilidad, al querer conocer lo que hay al otro lado del mar, pero siempre con la esperanza de volver. Al regreso traen a la ciudad costumbres de otras culturas, con lo cual se corrobora la condición de permeabilidad de la cultura negra. De esta manera la música, el baile, la dieta alimenticia y la tipología de la vivienda se ven influenciadas, pero sin perder las propias, generando un amalgama cultural como el que puede presentarse en las grandes ciudades cosmopolitas. La relación con otras culturas al interior del puerto, define un espacio de sincretismo, que aumenta el deseo de traspasar las fronteras locales y aún nacionales”, Mosquera, Gilma (1993,10).

Debido al conflicto entre los actores armados por el control de territorio por el narcotráfico y la construcción de nuevos muelles marítimos y sitios turísticos, ha generado un desplazamiento interno de estos habitantes en las zonas de bajamar logrando así que muchas de estas manifestaciones culturales vayan desapareciendo. No son trasmitidas de generación en generación pues muchos niños son huérfanos y algunos jóvenes se integran a bandas criminales, no tienen a padres que les inculquen estas tradiciones (Pérez, Javier. 2007).

Dimensión Económica

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Foto: www.elespectador.com

Puede llegar a considerarse que Buenaventura basa su economía en las actividades portuarias por el alto registro de importaciones y exportaciones realizadas diariamente (CCJ, 2009). Pero estas ganancias no benefician a sus pobladores como lo indica un informe de la Comisión Colombiana de Juristas (2009,15), “la prosperidad que se deriva de las actividades comerciales del puerto no se ha visto reflejada en una mejor calidad de vida para la generalidad de los habitantes del puerto, quienes viven en condiciones de pobreza e indigencia”.

Los millones de dólares que entran por las actividades de importación y exportación van a parar a Bogotá y en su defecto a Cali. En la ciudad se queda un mínimo porcentaje de estas utilidades. Esto se refleja en la poca inversión social que hay en Buenaventura, no se generan nuevos empleos, no hay inversiones en infraestructura vial, educación y saneamiento básico, lo anterior obliga a que la población del puerto siga viviendo en condiciones indignas que se asemejarían a cualquier lugar de África.

Por ello sus habitantes se ven obligados a suplir sus necesidades básicas con “actividades informales como las ventas callejeras de comida, construcción, coteros, tenderos, vendedor ambulante, peinados de trenzas, oficios varios y actividades de la pesca y sus derivados, entre otras. Solamente un 25,6% de la población económicamente activa que representa 2391 personas dicen tener una actividad laboral permanente con baja remuneración”, MAVDT (2009, 68).

Todo lo anterior ha obligado a que históricamente Buenaventura viva del rebusque y la mendicidad (de personas sanas), lo único que habían tenido hasta aquí era estar ubicados en zonas de bajamar las cuales les permiten acceder a algunos productos del mar que minimizan el hambre. Muestra de lo anterior es el alto índice de desempleo que tiene el cual supera la media nacional, trayendo como consecuencia además de  lo mencionado los altos niveles de violencia. Supera la tasa a nivel nacional con un 37.7%, MAVDT (2009, 71).

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