Delitos sexuales Colombia 2019: La cifra que queremos olvidar


DELITOS SEXUALES COLOMBIA-3

La madrugada del jueves 24 de mayo del 2012, el teniente de la Policía de Chapinero a pocas horas de terminar su agotador turno recibe una angustiosa llamada a la línea de emergencia de una mujer desconocida.

 5: 10 am: “Auxilio, auxilio… me estoy muriendo”

Los sonidos siguientes son confusos; la corriente de un río, el helado sereno de la madrugada chocar contra las hojas de los árboles y la aterrorizada mujer en el teléfono que poco a poco va perdiendo la luz. Se susurra la palabra violación y el teniente intenta desesperadamente localizarla a pesar de que no logra tener mucha información. Ella lucha, con su mano ensangrentada y adolorida sobre el teléfono.

La mujer de treinta y cinco años jamás pensó que el día terminaría de esa manera, sigue imaginando el rostro de su pequeña hija y la confusión que lo abrazaría cuando despertara sin verla a su lado. Así que lucha, lucha desesperadamente.

Los bomberos y una patrulla de policía la encuentran, por fin, cincuenta minutos más tarde malherida en el Parque Nacional en Bogotá cerca del río Arzobispo, se comprueban sus signos vitales y es trasladada de emergencia al Hospital Santa Clara en Bogotá donde es atendida en medio de la conmoción. El subdirector del centro médico, José Páramo, le confiesa a Revista Semana que “Los galenos de urgencias nunca habían visto algo tan brutal y tan horrible como lo que encontramos con esta persona” donde, según el informe del hospital, Rosa Elvira sufrió un paro cardiaco, perdió la conciencia y al ser intervenida en el quirófano le encontraron la pelvis y el útero rotos como consecuencia de un palo que le habían introducido por el ano. Dentro del cuerpo se hallaron rastros de yerba y astillas. Fueron cinco días de lucha en cuidados intensivos.

Rosa Elvira Cely murió el lunes 28 de mayo a causa de la gravedad de sus heridas y los responsables del abominable acto fueron identificados como Javier Velasco y Mauricio Ariza, estudiantes del colegio Manuela Beltrán en el horario nocturno donde compartían clase con Rosa. Ese miércoles 23 de mayo, Rosa Elvira había salido de su casa ubicada en el barrio Galerías de Bogotá con su hija camino a la escuela, después se dirigió al puesto de dulces y minutos donde laboraba en la carrera 3ª con calle 49 en el oriente de Bogotá y cerca de las 6:30 pm se dirigió al Instituto Técnico Manuela Beltrán para iniciar las clases. Caminaba en medio de una rutina segura que le ayudaba a ganarse la vida, y de todos los lugares que frecuentaba en medio de sus días, nunca pensó que en ese segundo hogar lleno de rostros familiares y sueños por cumplir, podría sentir miedo.

El nombre “Rosa Elvira Cely” comienza a perturbar las leyes colombianas.

Después de la conmoción mediática, los delitos sexuales y los derechos de las personas más vulnerables volvieron a estar bajo el ojo del huracán. Y por si fuera poco, acompañado de la re-victimización; la Secretaría de Gobierno de Bogotá en medio de la polémica se libra de responsabilidad de una demanda justificando que “Si Rosa Elvira Cely no hubiera salido con los dos compañeros de estudio después de terminar sus clases en horas de la noche, hoy no estuviéramos lamentando su muerte”  y culpando a la víctima por andar con personas que ya llevaban varios procesos por homicidio. De esta manera, se le sigue obligando a mujeres y personas vulnerables a soportar y normalizar este tipo de violencias, donde la responsabilidad de estos actos siempre recae en los hombros de las víctimas, quienes a su vez, cargan con el temor de que sus agresores sigan sueltos. A todo esto se le denomina responsabilidad por omisión, y la misma es generada por el Estado al no tomar las medidas adecuadas de forma oportuna 

Su asesinato levantó varias manifestaciones de colectivos feministas y de derechos humanos, su nombre llenó los medios nacionales e internacionales, hasta que finalmente el 6 de julio del 2015 se creó la “Ley Rosa Elvira Cely” como una de las primeras leyes de tipo penal que castiga los feminicidios en Colombia. Su nombre y la ley abren, sin pensarlo, una puerta llena de injusticias y perdón con el objetivo común de acabar con el discurso misógino de un estado —sin mucho éxito—y hasta el día de hoy las cifras siguen siendo estratosféricas.

Delitos sexuales en Colombia hasta el 2019

Así como Rosa Elvira, miles de rostros de mujeres, niños, niñas y adolescentes comenzaron a llenar los diarios locales y nacionales con tal frecuencia que se convirtió en una dura realidad normalizada, una de la que nadie habla. Caminar solos en las calles, las escuelas e incluso convivir en familia se ha convertido en una rutina de miedo para miles de mujeres, niños y niñas en el país. Casos como el de Angie Lorena, una menor de 12 años violada y asesinada por su vecino en las fiestas de fin de año del 2018, o el de Hans Tafur, un niño de 7 años que fue encontrado en un caño con heridas de arma blanca y acceso carnal violento, han levantado la gran indignación y preocupación de grupos defensores de DDHH e instituciones que velan por los derechos de los niños y niñas donde se han acompañado de estadísticas alarmantes y que siguen en constante aumento.

Delitos Sexuales Colombia 2019

Según el Ministerio de Defensa dirección de investigación criminal e interpol, entre el 1 de enero del 2019 y el 31 de diciembre del 2019 se registraron 14.408 denuncias por delitos sexuales en Colombia. El departamento líder en estos registros es Cundinamarca con 3.115 casos, seguido de Antioquia con 1.927 casos y Valle del Cauca con 1.355 casos, puestos que siguen ocupando desde el 2017-2018. En promedio, la gran mayoría de las víctimas son adolescentes de 13 años de ambos sexos y más del 60% de los casos es acceso carnal violento a menores de catorce años

Así mismo, los sitios donde más se registran los delitos sexuales tienen que ver con vías públicas, casas (de residencia, apartamentos, hoteles,…) e instituciones educativas (escuelas, colegios, universidades) pero también se registran un número de casos considerables en fincas (589),  entidades públicas/estatales (163), red virtual o internet (83), establecimientos públicos (53). Además, 4.096 casos registrados fueron abordados sin armas de ningún tipo, mientras que 2.500 fueron registrados con armas y contundentes, 740 con arma blanca, 280 con escopolamina y 63 con armas de fuego.

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Mujeres y niñas: víctimas perpetuadas de estos delitos

En Colombia, en 2018, 9.923 niñas menores de 14 años fueron abusadas por sus abuelos, tíos, padres, padrastros, primos o hermanos. En el 2019, 12.372 casos de los más de 14 mil fueron realizados hacia mujeres, la gran mayoría de estos cometidos en adolescentes menores de catorce años. Liderar estas estadísticas y ser el tema de los medios por muertes masivas es el precio que se debe pagar por ser mujer en Latinoamérica —y en el mundo—tener miedo, vivir con miedo, y correr riesgo por el simple hecho de existir son el denominador común del testimonio de miles de víctimas alrededor del mundo, y en especial, en la cultura latina.

Las cifras ascendentes van mucho más allá de la muerte; revelan una profunda y estructural desigualdad social, económica y desprotección de los derechos donde las mujeres siguen siendo víctimas sin voces de un discurso misógino y machista que las sepulta desde el hogar hasta el estado. Las impunidades judiciales, los señalamientos sociales y los ideales patriarcales ayudan a mantener las estadísticas sobre el cielo. En todo el mundo, uno de cada tres estudiantes (de 11 años y de entre 13 y 15 años de edad) sufrió el acoso de compañeras o compañeros en el centro educativo al menos un día durante el mes pasado 

Los delitos sexuales también registran un alto número en hombres, en su gran totalidad en menores de trece años. Son cifras que no se ignoran y que generan la misma preocupación. Sin embargo, según lo dice el Protocolo de Investigación de Violencia Sexual, Guía de buenas prácticas y lineamientos para la investigación penal y judicialización de delitos de violencia sexual de la Fiscalía General de la Nación y ONU Mujeres: “La violencia sexual afecta de forma diferencial a las mujeres, riesgo que se profundiza al intersectar su identidad de género con otras condiciones afectando particularmente a niñas y adolescentes, a las mujeres de pueblos étnicos, a mujeres líderes, cabezas de hogar y desplazadas y que ejercen sexualidades no normativas, particularmente en el conflicto armado” (p. 13) Los hombres siguen siendo una comunidad vulnerable cuando son menores de edad en comparación con las mujeres, que son consideradas vulnerables de estos hechos violentos durante toda su vida.

Delitos Sexuales en Risaralda 2019

Delitos Sexuales Risaralda

Risaralda, a pesar de ser uno de los departamentos más pequeños del país registra un significante número de casos de delitos sexuales (430) donde el público más vulnerable son los niños (de ambos sexos) entre los 6 y 11 años de edad. Se resalta que el Eje Cafetero se registra el 56% de los casos de explotación sexual a nivel nacional

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Fotografías tomadas de Pexels y editadas por María Fernanda Gómez.

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