Una mirada a los ‘Hare Krishna’


Por: Luisa Santiago

Diferentes culturas inmersas en el entorno cotidiano, llaman la atención de muchos curiosos que no pueden ignorar las evidentes características de quienes practican otras religiones. Pereira no es la excepción y este es el relato de una vivencia contada desde el pequeño mundo Hare Krishna.

Ubicado en la calle 15 entre 6ª y 7ª, se encuentra el visitado restaurante vegetariano ‘Hare Krishna’ el cual es concurrido por personas que han renunciado a comer carne para limpiar sus cuerpos, esa es la normalidad entre semana, a las 12 del medio día el momento que sirven almuerzos tipo buffet, un menú especial para humanos herbívoros. Verduras sazonadas, carne a base de soya y carve son los alimentos de cada día.

La situación eufórica comienza el día domingo, tradicional para quienes buscan espiritualidad, en este día consagrado encuentran el verdadero placer, pues Krishná quien también es conocido como Rama, es la fuente de placer ilimitado, y en el momento en el que levantan sus cánticos comienzan a sentir plenitud en su espíritu. “Hare Krishna Hare Krishna, Krishna Krishna Hare Hare. Hare Rama Hare Rama, Rama Rama Hare Hare”

‘Los hare krishna’ practicantes de religión krisnaísta (perteneciente al hinduismo) En lo que concierne a la palabra “Hare”, es un llamado a la energía divina de Krishná.

El canto es llamado mantra, una vibración sonora que limpia la mente, liberándola de la ansiedad y la ilusión. Este es un mantra que cualquiera puede cantar. Es para la gente de todas las religiones, todas las naciones, todos los colores, y ambos sexos. No hay necesidad de pagar, unirse a algún grupo, o cambiar su vida. Cualquier posición en la que se encuentre, cualquier cosa que usted haga, usted puede tratar de cantar y experimentar el resultado. Afirman los lideres Krishnas.

Todo el ritual comienza a las 9:00 a.m, meditando y realizando ejercicios de yoga, los devotos van llegando al lugar de encuentro y la rutina va desarrollándose al recurrir del tiempo, escuchan atentamente la prédica de los líderes quienes les exponen sus creencias místicas.

Ese mismo día, recibían a una joven que realizó un viaje a Perú buscando la pasión de seguir a los gurús, mostraron fotos, videos y al terminar oyendo sus palabras de la experiencia que esta jóven devota vivió. Preparan danzas y cánticos en diferentes ritmos e instrumentos musicales para alabar a su dios y trasmitir el mensaje de la “Conciencia de Krishna” que según sus devotos dicen, “no es algo impuesto sobre la mente. Por el contrario, ya está dentro de cada uno de nosotros, esperando manifestarse, como el fuego dentro de un fósforo”, y consiste en no comer carne, vivir en armonía y recibir el placer de la paz interior y con los demás.

Mientras viven la fiesta religiosa, danzando y aplaudiendo, otros devotos están dedicando su adoración a Krishná en la preparación de los alimentos los cuales se realizan para él, él los prueba, a él se lo consagran y dedican, es prohibido desear y probar antes de ser entregados en el altar.

Llega la gran hora esperada, la líder medita arrodillándose para ofrecer los alimentos a Krishna, abren el altar que se encuentra detrás de las cortinas, rezan y se postran ante la estatua de piel azul que usa vestido y muchas joyas.

Luego comienzan los rituales, todos bailan y una mujer pasa por cada uno de los asistentes con unas velas encendidas y cada uno pasa su mano por encima del fuego y luego la coloca en su frente, también pasan por cada uno de ellos una flor para que sientan el aroma, siguen cantando, bailando y tocando las pequeñas campanas. Todo el lugar huele a incienso.

Algunos de los religiosos tienen, en su cara sobre la parte frontal que es un punto energético, unas líneas hechas de barro, del río sagrado Ganges, para demostrar que su cuerpo es un templo de su dios. Visten ropa holgada y túnicas que arrastran y envuelven en su cuerpo, además que representan su nivel espiritual, aquellos que usan túnicas naranjas o blancas son de un alto nivel estando en el proceso a alcanzar ser gurús, las mujeres que se pintan con una pequeña línea roja en la frente  conocida como ‘bindi’, indican que son casadas.

El culto finaliza, elevan una oración en lenguas religiosas expresando la pasión por Krishná para consagrar la ciudad y el país. Luego los asistentes se sientan en una gran ronda para compartir los alimentos ya consagrados a su dios. Todos se ven satisfechos y tranquilos, algunos están con su familia y otros simplemente disfrutan de la compañía de quienes tienen la misma devoción por krishná o están experimentando ese estilo de vida. Allí al medio día cambia toda la dinámica  y comienzan a entrar clientes ajenos a tal religión o que no imaginan todo lo que sucede previo a la hora del almuerzo, sin embargo van porque les gusta este tipo de comida y a pesar de todo, el lugar no deja de ser un restaurante más de la ciudad.

 

 

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